Megafaun Megafaun

Álbumes

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7.5 / 10

HOMETAPES

Como en un sonoro desplegable campestre, en el último disco de Megafaun se suceden chapuzones en la piscina (acompañados en “These Words” de una percusión tribal que se aleja hacia los confines más bizarros del megafaunismo, porque sí, ya puede hablarse propiamente de un sonido Megafaun), aullidos de guitarras que aún se tienen por psicodélicas (y juegan a mirarse unas a otras en “Get Right”, ocho largos minutos de claro en el bosque que el Jeff Tweedy más experimental habría dado cualquier cosa por firmar hace un millón de años) y retazos de un simplismo country folk lo-fi (de un alt country folk marciano marca de la casa que por momentos se vuelve deliciosamente accesible: “Second Friend” es casi el corte Belle & Sebastian del álbum) de intensidad decididamente variable (y a menudo de una profundidad etérea: “Hope You Know”).

El trío de Carolina del Norte (lugar del que proceden los desaparecidos Whiskeytown, con quien comparten algo más que un puñado de calles polvorientas, a juzgar por el arranque del disco, “Real Slow”, corte en el que se ejercitan en un híbrido alt country clásico abandonando el espíritu progresivo y ciñéndose a las reglas del juego del vaquero, algo que vuelven a probar, con más fortuna, en “Resurrection”) ha dejado de exprimir su fanatismo por la improvisación instrumental (aunque de ella surge la maravillosa “Isadora”, apenas tres minutos de una, en principio, circense, luego reflexiva y casi elegíaca canción de cuna para adultos en la cuneta) y se ha alineado junto al a menudo autocompasivo Will Oldham (nunca han sonado tan hundidos como en la espléndida “Kill The Horns”) para ampliar horizontes ( “State Meant”) y dar un respiro a su luminosamente retorcido free folk (aún en la línea de Akron/Family y Castanets, aunque cada vez más alejados de los bosques).

Sí, puede que “Megafaun” sea el mejor disco de Megafaun. En el sentido de que por fin se han encontrado a sí mismos. Sin dejar de pulir su sonido (sin dejar de explorar en los terrenos cada vez más pantanosos del free folk), echando rápidos vistazos a sus raíces ácidas, a una, a ratos, incómoda y weird americana, se han vuelto amables y accesibles (son, más que nunca, los chicos adorables de “Volunteers”) y, al hacerlo, han descubierto que el ingrediente que les faltaba. De ahí el título del álbum. Un cuarto disco con título de primer disco. Toda una declaración de intenciones.

Laura Fernández

“State / Meant”

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