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Álbumes

Andrew Weatherall Andrew WeatherallMasterpiece

8.2 / 10

Dicen que cuando una estrella mundial de la electrónica se concentra en producir remixes como un condenado es que busca los billetes a cualquier precio. Dicen las malas lenguas que para dar de comer a la tropa de chiquillos que corretean por su casa Carl Craig hace unos años llegó a remezclar a todo Dios con un nivel de aciertos algo irregular y que produjo en sus seguidores un cierto atracón o empacho. De todos modos, me parece lícita decisión ésta de exprimir el encargo para reflotar la cuenta bancaria, que está el negocio muy exigente y uno tiene que comer todos los días. Y sobre todo cuando el remezclador de turno es tan abierto de miras como Sir Andrew Weatherall, que sigue sacándole rendimiento a ese estudio de grabación –que tiene ya fuera de su casa desde hace unos años; prefiere hablar de su carrera artística en términos de trabajo diario, apreciación que para mí le convierte en un Dios, modesto, pero Dios al fin y al cabo–. Dice Weatherall: “Cuando eres joven te gusta estar en el frente, pero a medida que te vas haciendo mayor estás mucho más a gusto detrás de los focos. Por eso no me gusta que me encasillen en una escena. Eso te expone. Normalmente, los medios se agarran a esa escena para encasillarte. Prefiero participar de varias porque de esta manera es más difícil que se te clasifique. Te expone menos y trabajas más cómodo”, comentaba no hace mucho nuestro héroe en una de sus últimas visitas a Madrid.

Su manera de entender la rueda del negocio es la siguiente: se encierra unos días en el estudio sagrado para perfilar los remixes con los que rearmarse económicamente, sale de bolos, descansa, vuelve a focalizar sus esfuerzos en la producción hasta que publica un disco propio, y la rueda vuelve a empezar para el espadachín que, con esta manera de alternar sus múltiples facetas, consigue que el público no acabe de cansarse de ninguna de ellas. Y ahora estamos en ese punto en el que Weatherall pasará de la fase “cumplir con encargos” para empezar a pensar en un tiempo sabático. Por eso la llamada de la serie de recopilatorios “Masterpiece” de Ministry Of Sound le ha llegado en el momento adecuado (una colección por la que ya han pasado otros dos veteranos con bastante que decir aún en las plazas clubbing, como Giles Peterson y François K). Es momento para sacar a pasear sus criaturas por una de las pasarelas más mediáticas, como es la del mítico club inglés con el tradicionalmente considerado mejor sound system de toda la ciudad.

Un manojo de reworks propios conforman el mix del primer CD y el 80% del material incluido en los otros dos CDs –también existe la opción de descarga en mp3–, y que le confirman como el garante de la comunión entre el post-punk de ayer, las guitarras de hoy y la electrónica de baile tal y como se puede comprobar en sus trabajos para Grinderman, el proyecto paralelo de Nick Cave y en otras opciones tirando al indie más coyuntural como The Asphodells, The Horrors o Cut Copy, que también se pasa por la piedra en fila de a uno. Pero Andrew está en todo, y para los talluditos que bailaban en las discotecas indie de los 90s tiene en ventanilla también ese delicioso remix para el track “Uptown”, de sus queridos Primal Scream, extraído de su boxset “Beautiful Future” de hace cuatro años y que tan bien condensa la evaporación dub + el pop ensoñador que son marca de la casa de un Weatherall con la vista puesta en esos espléndidos 90s en los que nos dio de todo y para todos.

En general, este triple CD nos ofrece una ensalada de sonidos afines que tienen mucho que ver con lo que el hooligan con formas de dandy (y barba de leñador escandinavo) acostumbra a pinchar en las fiestas A Love From Outer Space (por cierto, que el nombre de las fiestas de marras es un declarado homenaje a una canción de AR Kane, los grandes olvidados del sonido dream pop de los 80s para Andrew, pese a haber participado en el “Pump Up The Volume” del colectivo M/A/R/R/S, banda que también cuenta con su ‘original remix’ en el tercer CD del recopilatorio). Unas fiestas que comparte con su socio, Sean Johnston (alias Hardway Bros) y por las que habrá que pasar ya que, de momento, el tour promocional que lleva implícito este Masterpiece no pasa por España –donde, por cierto, Weatherall ha alternado sesiones sublimes con otras algo más insulsas en las que se ha dejado llevar por el ansia techno truchero del público local–. La trucha hay que ponérsela bien puesta a los niños, y el balearic se pincha a los más maduros: un sonido que le mola por influjo de aquellos ingleses pioneros en las fiestas playeras que se quedaron prendados e hipnotizados ante los balanceos estivales del maestro Alfredo en Ibiza, y que en Weatherall encuentran un precedente en las discotecas de soul londinenses que él mismo frecuentaba cuando era un joven mod al que le gustaba todo lo negro: Soft Rocks, Pacific Horizons y ese piano criminal aparecen como ejemplos en el recopilatorio de estos efluvios isleños que tanto se han vuelto a reivindicar en estos últimos años.

El espadachín deja patente también en sus sesiones que es versado en los nuevos ritmos arrastrados de lo que el hype hace llamar cosmic disco, pero que el Lord prefiere definir como ‘spacey dubby disco music’ y que en esta entrega quedan bien representados con sus reworks para Ajello, Todd Terje y Kasper Bjørke a modo de buena tarjeta de presentación. También destaca su trabajo para la nueva esperanza blanca del hippismo californiano, encarnado en los barbudos Wooden Shjips, y que para mí es uno de los highligths del triple CD. Una entrega que, además de suponerle unos buenos billetes, significa una pintura al fresco con pinceladas de Weatherall en escenas que se tocan en lo tangencial. Nadie cómo él ha sabido escapar del encasillamiento habiendo producido un disco seminal tan ecuménico como “Screamadelica”. Está claro que si hay un ministro del sonido, hoy por hoy, ese es Andrew Weatherall.

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