Majesty Shredding Majesty Shredding

Álbumes

Superchunk SuperchunkMajesty Shredding

8.3 / 10

Superchunk  Majesty Shredding MERGE

Cuando venga tu padre y te diga “hoy me siento como un chaval”, respóndele que no, que eso es imposible. Que si realmente se sintiera así habría hecho como Mac McCaughan y los suyos y estaría paseándose por los escenarios con un discazo como “Majesty Shredding” bajo el brazo. Nunca unos cuarentones sonaron tan frescos, y eso que no se puede decir que sea una sorpresa a estas alturas . A Superchunk ya los conocemos, y además nos avidaron de sus intenciones el año pasado con los EPs “Leaves In The Gutter” y “Crossed Wires”, pero supongo que no nos los acabamos de creer del todo y pensamos que el largo que estaban preparando sería sólo la excusa para una nueva gira puntual. Como mucho, una vuelta más de entre los muertos como las que están protagonizando la mitad de grupos que no se conforman con el trozo de pastel que tuvieron durante los noventa.

Sin embargo, lo de Superchunk es diferente por diversos motivos. Uno de ellos es que no tenían ninguna necesidad de volver a grabar. McCaughan y Laura Ballance ya deben de ir hasta las cejas de trabajo al frente Merge, Jon Wurster se gana la vida como batería de The Mountain Goats y Jim Wilbur tampoco se ha apeado de los escenarios y toca regularmente en algunos grupos como el proyecto en paralelo del mismo McCaughan, Portastatic. Resumiendo: su vuelta no parece que tenga que ver con un buen fajo de billetes, aunque ese dinero, desde luego, a nadie le viene nada mal. Así, la explicación de volver a publicar un álbum después de un parón de nueve años (porque no hubo ni separación oficial ni, como una pareja de adolescentes, decidieron darse un tiempo: simplemente dejaron de grabar) no parece otra cosa que las ganas de hacerlo. Y eso es más que suficiente para hacer obtener un buen resultado.

“Majesty Shredding” es, seguramente, el disco más redondo de los de Chapel Hill desde “No Pocky For Kitty”, su segundo álbum publicado en 1991. Tal vez la explicación reside en que Superchunk han vuelto a un sistema de trabajo parecido al de sus primeros años, cuando McCaughan aparecía con los temas casi escritos y el resto de miembros del grupo sólo tenían que completar el trabajo. Eso también propició una máxima en su momento que se renueva ahora: la primera idea es siempre la mejor. Así, no es de extrañar que el resultado haya sido volver a una música enérgica que oscila entre ese punk desenfadado y el power pop. Es un disco que le levantaría el ánimo a un muerto con hits como “Digging For Something” -el single de presentación del álbum-, “My Gap Feels Weird”, “Crossed Wires” o “Learned To Surf” (estos dos últimos incluidos en los EPs publicados el año pasado). La receta es fácil: ritmos acelerados, una buena selección de riffs y estribillos memorables y pegadizos. Incluso ese medio tiempo que es “Fractures In Plaster” no cae en el aburrimiento que otros le darían (decir nombres queda feo) y mantiene el aire fresco que desprende el álbum. El apartado lírico no es el fuerte del disco, pero lo cierto es que nadie espera de Superchunk grandes disertaciones filosóficas sobre la vida. Sólo un poco de buen humor juvenil de unos cuarentones que se lo están pasando como nunca.

A McCaughan le está saliendo todo que a pedir de boca. El (buen) regreso de Superchunk coincide con uno de los mejores momentos para Merge, con Arcade Fire encaramados a lo alto de las listas de ventas gracias a un álbum impecable y con una gira extraordinariamente larga. Esto te hace pensar que tal vez sí exista la justicia divina, ese karma que ayuda a que la gente que se deja la piel en lo que hace obtenga al final su justa recompensa. Al menos, en lo que concierne a esta historia, el final es por el momento feliz. Gabriel Trindade

Superchunk - Digging for Something

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