Machine Dreams Machine Dreams

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Little Dragon Little DragonMachine Dreams

8.1 / 10

Little Dragon  Machine Dreams LOVE-DA-RECORDS

Que una sueco-japonesa como Yukimi Nagano sea líder de una banda de pop electrónico con regusto añejo siempre tiene su qué. Aunque no esperen encontrarse a una oriental vestida de colegiala, ni mucho menos. El segundo largo de Little Dragon transpira la sensualidad y el aura atemporal para que sus composiciones, a pesar de los sintetizadores orgánicos que se gastan (de clara influencia synth-popera, pero eso sí, sin hombreras de mal gusto), sean disfrutables en esas tardes de domingo espiritual que uno malgasta sin mayor objetivo que evadir la mente del estrés laboral. Con el downtempo como protagonista, como viene siendo habitual por los lares suequiles (si no que se lo pregunten a la propia Lykke Li, cuya sombra se hace más que evidente a lo largo del álbum, como en el caso de “My Step”), Nagano y sus aliados conciben sus creaciones desde la cotidianidad, sin necesidad alguna de caer en artificios de estudio y aplicando en todo momento el siempre arriesgado postulado de “menos es más”.

Si bien su homónimo debut se regodeaba en una reinterpretación del R&B de factura estadounidense y los recodos del funk y el jazz digitalizado bajo la coartada de la industrialización sonora, para este “Machine Dreams” el cuarteto (donde podemos encontrar entre sus filas al percusionista Erik Bodin, habitual acompañante de su paisano José González) deja en esta ocasión, acertadamente, los parajes soul en un segundo plano. Las dosis justas de claustrofobia trip-hop, algún que otro deje tropicalista y claros homenajes al savoir faire musical de las tierras de Ikea son las principales armas de esta atípica banda. Elegancia pop en estado puro. Algo así como cuando uno viste de Amancio Ortega para una fiesta de etiqueta sin necesidad de fundir la dichosa tarjeta de crédito, y se autoproclama el vencedor de la noche.

Si bien Little Boots y La Roux encontraron en la mesa de mezclas su mejor aliada para deleitar a las masas, cuando uno se enfrenta a la piezas que nos ocupan tiene la impresión de encontrarse ante un álbum honesto que no intenta jugar en ningún momento a tomarnos el pelo con autotunes, vocoders ni demás parches de la era electrónica. Lo cual es de agradecer. Con la particular Nagano (colaboradora habitual de la banda de jazz electrónico Koop) ya tienen la mitad del pastel vendido, aunque en ocasiones su escucha nos la pongan algo más ardua cuando prefieren tirar de experimentaciones sonoras alejadas del efectismo de la estética plástico como en “Come Home”.

“A New”, con ese regusto a Fever Ray que transpira, ya supone una clara muestra de intenciones con esos sintes humanizados bajo la coartada de la búsqueda incompleta como principal leit motiv. En el caso de “Looking Glass”, los suecos se adentran tímidamente a la pista de baile como si del “Love Action (I Believe In Love)” de The Human League se tratara, haciéndonos rememorar una recóndita jungla indonesia de proporciones estratosféricas. Aunque la misma accesibilidad puede encontrarse en la base deep techno de la antes citada “My Step” (hipnotismo pop de alto standing) o en esa joya titulada “Blinking Pigs”, que huele de lo lindo a uno de los actuales referentes de la banda, The Knife. Si bien las creaciones de los hermanos Dreijer pueden pecar de frialdad orgánica, los arreglos instrumentales de Little Dragon consiguen evocarnos parajes familiares de un modo más amable y sin significar un maratoniano rompecabezas cuyas piezas pueden llegársenos a atragantar. “Thunder Love” (con una apariencia vocal deudora de Cocteau Twins), el deje a lo Depeche Mode que evidencia la infalible balada “Feather”, o el efectismo naíf-chatarrero de “Runabout”, hacen que “Machine Dreams”, bajo su sosegada apariencia, en cada nueva escucha adquiera la capacidad de cautivarnos aún más si cabe, convirtiéndose en un flamante compañero de viaje urbanita. Sin grandes pretensiones, la banda sueca se afianza como un diamante en bruto del pop. Y yo me pregunto, ¿qué tienen las tierras suecas para que durante los últimos años nos hayan sorprendido tan gratamente con tal nutrida generación de jóvenes promesas?

Sergio del Amo

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