MMG Presents: Self Made 2 MMG Presents: Self Made 2

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VV AA VV AAMMG Presents: Self Made 2

6.5 / 10

Está marcado en el calendario: 2012 pasa por convertirse en el año de definitiva conquista de Maybach Music. El nuevo disco de Rick Ross, el debut de Meek Mill, el regreso de Stalley y la gran prueba de fuego de Wale, que se juega algo más que el prestigio después del batacazo comercial de su anterior álbum, tienen la misión en los próximos meses de coronar la jugada maestra de Rozay y su plan empresarial. Pero a excepción del capo y su tremendo empuje comercial y mediático, es inevitable tener serias dudas sobre las posibilidades reales de dominio del sello en lo que queda de año: a la frialdad con la que se han acogido las últimas mixtapes de Stalley y Meek Mill, también deshinchadas en el plano artístico, debemos sumarle este discreto segundo volumen de la serie “MMG Presents: Self Made”, algo así como un recopilatorio panorámico de lo que es y significa Maybach Music en la actualidad, con la presencia de todo el staff y la exposición de sus virtudes y defectos.

El principal inconveniente de “MMG Presents: Self Made Vol. 2” es que parece una versión menor del primero. Incluso se podría pensar que muchas de las canciones incluidas son descartes de aquél. Pero quizás el conflicto no estriba tanto en la brillantez e inspiración de las canciones como en la sensación de que el sonido Maybach, muy definido e identificable, empieza a sufrir notorios problemas de estancamiento y repetición y su impacto cada vez es menor si no viene acompañado de un MC con personalidad arrolladora y singles irresistibles que puedan compensar el guión previsible de sus historias. Así es como la mitad del disco pasa casi desapercibida, sobre todo cuando Omarion y Gunplay asumen el protagonismo de las canciones: relleno para la radiofórmula machacona, pero sin atisbos de dar con uno de esos hits infalibles a los que nos tiene acostumbrados su sello de fábrica ni de dar un paso al frente en la evolución de su fórmula mágica, que en esta ocasión ni engancha ni impresiona.

Se aprecia con facilidad la descompensación entre los momentos que protagonizan Ross y Stalley y el resto, dejando claro quién es quién en el entorno de Maybach y las diferencias de carisma, personalidad y talento que subyacen entre ellos. El jefe hace acto de presencia en casi todos los cortes, quién sabe si consciente de que el material de base no es tan potente ni consistente como debería y que debe apoyar al máximo el contenido, y se nota cuando asoma el hocico. Lo mejor, sin embargo, cabe buscarlo en la aparición de Kendrick Lamar en la inicial “Power Circle”, más de ocho minutos en los que estampa su firma toda la cuadrilla de la compañía, y la idea global de que no hará falta mucho esfuerzo para que el esperadísimo disco de Rozay devuelva el esplendor y la potencia perdida en este álbum-muestrario que, de momento, deja en stand by la capacidad colonizadora de uno de los sellos más poderosos del momento.

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