Lysandre Lysandre

Álbumes

Christopher Owens Christopher OwensLysandre

6.7 / 10

Aún hoy no conseguimos entender el motivo por el que Christopher Owens decidió abandonar Girls. El cantautor de San Franciso siempre ha aducido motivos meramente personales pero sus explicaciones nunca han sido del todo satisfactorias. Cuesta creer o, mejor dicho, aceptar, que uno de los mejores músicos de su generación, después de dos álbumes sobresalientes y un EP no menos malo, es decir, en lo alto de su carrera, decida emprender una carrera como solista. Pero si algo no se le puede negar es que tiene un enorme valor tomar tal decisión. Tampoco queda del todo claro cuál era el rol particular de Chet “JR” White en la banda. Se sabe que fue productor, pero uno tiene la sospecha de que Girls, en buena medida, era más bien responsabilidad de Owens. Ahora todas estas dudas quedan un poco más aclaradas con la publicación de “Lysandre”, su primer álbum como solista, un trabajo conceptual sobre una chica del mismo nombre de la que se enamoró durante la primera gira de Girls. Se trata, pues, de una obra muy personal, algo que se deja ver desde la portada, una fotografía de dudoso gusto del rostro de Owens obra de Ryan McGinley que, sumada a su sesión de fotos para Yves Saint Laurent, nos da que pensar que nuestro protagonista puede que tenga un ego más grande que la bahía de San Francisco.

El disco empieza con “Lysandre’s Theme”, una melodía tocada a flauta que se repite a lo largo de todo el trabajo en diversas ocasiones y con diversos instrumentos. El relato arranca en San Francisco, igual que la carrera musical de Christopher Owens. “Here We Go”, la primera canción que escuchamos de este proyecto no se aleja demasiado del sonido de Girls, tiene una buena instrumentación, particularmente en un solo de guitarra más que aceptable. Pero se respira aquí un aire más ligero. Y si bien es cierto que Owens no siempre ha aportado temas trascendentales a su discografía y hay canciones más livianas como “Summertime” y “Honey Bunny”, aquí se queda bastante lejos del nivel exhibido entonces. También se empieza a hacer evidente una de las grandes lacras de “Lysandre”, el protagonismo demasiado acentuado de las flautas. A la altura de la muy rockera “New York City” hay ciertas esperanzas de que el LP alce el vuelo. Tiene una letra muy inspirada, uno de esos saxos cachondos que tanto gustan ahora y un estribillo endiabladamente pegadizo, de esos que parece que le salgan con tanta facilidad. En “A Broken Heart”, sin embargo, vuelve el Owens lloroso, con una pieza muy sencillita cuyo título ya lo dice todo y en la que se impone la guitarra acústica. De nuevo, demuestra que de amor y desamor sabe un rato, pero aunque vaya en consonancia con la temática del álbum, lo cierto es que estas subidas y bajadas de ánimo no le ayudan demasiado a su desarrollo. Esta inestabilidad emocional puede contribuir a que más que un disco como tal se le pueda considerar una banda sonora de una película romántica.

“Here We Go Again” tiene esa irresistible cualidad sesentas que la convierte en la heredera natural de “Honey Bunny”, es decir, una pieza diseñada específicamente para mover las caderas como si no hubiera un mañana. Pero a eso de los dos minutos vuelve la melodía de “Lysandre” y es en ese punto en el que empiezas a no soportarla. Además, la cierra con ruidos de ambiente del interior de un avión y de su despegue. Como ambientación no está del todo mal, pero volvemos al problema que habíamos comentado anteriormente: no sólo hace que se rompa el ritmo de la narración, sino que además parece un complemento patillero para alargar la duración de un disco extremadamente corto (un total de 28 minutos y ningún tema sobrepasa los cuatro). Y lo mismo puede decirse con las olas y los pájaros del inicio de “Riviera Rock”, un tema gracioso y casi instrumental con sonidos brasileños y la voz de su actual novia Hannah Hunt (Dominant Legs) pero cuyo saxo roza por momentos lo hortera. Ella vuelve a aparecer en la más satisfactoria y dulzona “Love Is In The Ear Of The Listener”. A partir de aquí el disco va de bajada con “Lysandre”, una pieza algo naíf y con un rollo medieval que no le sienta demasiado bien. “Everywhere You Know” huele a deja vu, “Closing Theme” repite la dichosa melodía y “Part Of Me (Lysandre’s Epilogue)” sirve, como bien indica, para dar el broche final a la historieta de amor.

De lo que no queda ninguna duda es de que “Lysandre” es exactamente el disco que Christopher Owens quería hacer. De hecho, dice que ya había escrito muchas de sus canciones en la época de Girls. Otra cosa es que esté al nivel de lo que todos esperábamos, que no es otra cosa que un álbum a la altura del genio que tenemos entre manos. No sabemos si por algo de autoindulgencia o porque echa en falta la mano de Chet “JR” White para equilibrar la balanza, la jugada no le ha quedado del todo redonda, pero se observan aquí más de dos y tres veces destellos del talento de Owens.

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