Lux Lux

Álbumes

Alex Smoke Alex SmokeLux

7.8 / 10

Alex Smoke  Lux HUM & HAWEs tan raro que haya minimal en Escocia como que se propague la homosexualidad entre los toreros, y por mucho que algunas figuras del techno en Glasgow y alrededores quisieran adaptarse al lenguaje dominador del sonido de club alemán a mediados de la década anterior, al final la cabra acaba por tirar al monte. Alex Smoke no fue el único productor con su corazón entre Detroit y Sheffield que intentó ponerle los cuernos a la tradición británica con los crujidos de azulejos rotos por canicas de plomo del sonido de sellos como Cadenza. También lo intentaron Slam, los que le descubrieron para el sello Soma. Por aquel entonces, cuando Alex Menzies ya publicaba su primer álbum ( “Incommunicado”, 2005), también le estaba sirviendo vinilos a Vakant, sello alemanísimo de techno desestructurado, de sonidos comprimidos y efectos aleatorios, renqueante como un lesionado del menisco. Ese techno que conceptualmente fue la revolución y que hoy, de existir –uno intenta no acercarse demasiado a según qué logos, por salud mental–, sería el bostezo.

Pero Alex Smoke, como decíamos, se acercó al minimal como con remordimiento, y cuando lo hacía su aproximación era algo más difusa, tejiendo una red de melodías pop, ruiditos separados y trasfondo atmosférico que recordaba al intelligent techno inglés del que ha mamado toda su vida. Esos cuernos que le puso a sus convicciones le fueron muy útiles para llamar la atención, hacerse un nombre y empezar a amasar una cartera de clientes –sellos, clubes; hay que pinchar mucho, remezclar sin pudor y dejarse ver–, pero, como con Tiger Woods, llegó el momento de arrepentirse y pedir perdón. Para él fue “Paradolia”(2006), LP más sajón y menos huno –que es lo mismo que decir medio tártaro medio alemán–, que tenía a la vez cosas de Matthew Dear, The Black Dog y Pan Sonic. O sea, como dios manda. Por entonces, el resurgir del intelligent techno como revival-nicho, muy de puntillas pero muy bien hecho – Vector Lovers, Claro Intelecto, Mr. Projectile, etc.– estaba en un momento de lo más apañado. Él pidió hueco, y el hueco se le dio.

“Lux” es el primer disco que publica Smoke desde que se desligara de Soma, confiando en que su pequeño prestigio adquirido fuera motor suficiente para tirar con inercia de una nueva carrera ya sin el lastre de las modas o los cupos de ventas. Se montó Hum+Haw, que es un sello típicamente escocés –entre Lucky Me y Stuffrecords, o sea, entre el dubstep y el techno pastoral, con Name & Relucto y su otro proyecto, Fool, a medias con el rapper Nongenetic, como artistas clave– y le fue bien. “Lux” es el salto final adelante en este tan taurino “dejarme zolo”, un disco por fin a su antojo, sin que nadie le dicte las reglas. El movimiento de Menzies es consecuente: intensifica el barroquismo sonoro que ya se le intuía de antes, con lo que se aleja de la simpleza minimalista que le exige su director de banco y se aproxima mucho al disco de baile que le gustaría editar al sello Skam. Por lo demás, “Lux” es un trabajo, no con altos y bajos, sino con puntos débiles y fuertes. Como un púgil con buen movimiento de pies pero puños flojos, o un equipo de fútbol con defensa recia pero que le da con la uña en ataque, Alex Smoke es muy bueno programando sonidos y acumulándolos en un tejido barroco, pero parece haber perdido parte de su intención pop. Ahora es menos Matthew Dear y es más Autechre, pero que conste que nunca ha sido un imitador por la cara de ambos. En “Paradolia” había más voz y aquí se le escucha apenas en “Lux+”, muy nasal. En cambio, hay más despliegue de atmósferas enmarañadas, ritmos articulados como el brazo de un click de Famóbil –con un par de junturas, pero en verdad muy rígidos– y diversos detalles pseudo-ravers que ayudan a que su IDM no sea pajillera y autista, sino más brava y bailable, ideal para esos clubes a los que va gente muy intelectual que no baila (esos clubes que no existen).

La IDM es un terreno escurridizo en el que cuesta destacar, ofrecer algo distinto. Alex Smoke se esfuerza, y eso hay que aplaudirlo. Quiere funcionar en la pista como lo hace Brothomstates (de ahí esa barbaridad titulada “Blingkered”), y a la vez quiere crear drama a base de capas ambientales que saturan todo el espectro auditivo, mientras por debajo se arma la marimorena de beats electro y dinámicas rítmicas tirantes ( “Paracelsus” o “Platitudes”, que suena bastante Wighnomy Brothers). Pero la abundancia de interludios –o momentos breves de no más de dos minutos que ejercen esa función– están contaminados de ruidos hermosos que se arremolinan como pequeños ciclones punteados por melodías mínimas y sensación de frío. Y es en esos instantes – “Master Of Tomorrow”, “Northwoods”, “Equate” y esos órganos, “Physic”– cuando, no se sabe si por azar o por inteligencia anticipatoria, Alex Smoke captura el zeitgeist que en cuestión de tres semanas van a marcar Autechre con “Oversteps”, el que ya se perfila como álbum de electrónica mental del año. Le restan décimas ciertos minutos dubitativos, en los que no sabe muy bien a dónde ir; le suman esos otros minutos en los que sabe perfectamente a dónde va, que es hacia la fortificación rítmica y la evaporación emocional de una IDM que ya estaba harta de ñoñería o laberintos. “Lux” está en el punto de equilibrio ideal.

Javier Blánquez

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