Love This Giant Love This Giant

Álbumes

David Byrne & St. Vincent David Byrne & St. VincentLove This Giant

7.6 / 10

Para cualquier amante del pop, la unión entre David Byrne y St. Vincent es un sueño hecho realidad. El escocés lideró durante quince años una de las bandas más influyentes de la historia, Talking Heads, y tras su disolución, empezó una carrera en solitario más que sólida con algunas colaboraciones doradas, especialmente con Brian Eno. Por su parte, Annie Clark es una de las mejores figuras del indie actual, genial compositora y mejor guitarrista. El hecho de que Byrne siempre haya sabido escoger bien con quién trabajar (los resultados son desiguales, pero nunca ha habido un tropiezo serio), daba muchas esperanzas de que este reunión no saliese rana, como ha ocurrido incontables veces a lo largo de la historia. Ambos comparten una voz singular, un sentido del ritmo envidiable, una gran osadía a la hora de escribir temas y una maestría a la hora de jugar con los contrastes. Esto último se puede comprobar ya en la portada de su álbum de colaboración, “Love This Giant”, una suerte de recreación de “La Bella Y La Bestia”, pero con los roles intercambiados, él cual galán a lo Buzz Lightyear y ella con malformaciones en la cara hechas a partir de prótesis faciales.

Aunque David Byrne ya había visto a St. Vincent en directo en 2008, no se conocieron hasta mayo de 2009, en el concierto benéfico para el célebre recopilatorio “Dark Was The Night”. Pronto surgió la primera colaboración, pues Annie Clark cantó en “Here Lies Love”, el álbum del ex Talking Heads con Fatboy Slim dedicado a Imelda Marcos. La gestación de “Love This Giant” empezó más o menos por entonces y no acabó hasta tres años después. Durante ese largo periodo los dos músicos se intercambian emails con letras de canción, melodías, arreglos, líneas de guitarra, y el otro se encargaba de rematar la faena o aportar nuevas ideas para avanzar. Fue un proceso lento pero absolutamente “democrático” (un buen ejemplo de esto, que no hubo choque de egos, es el hecho de que Byrne escribió “The Forest Awakes” para cantarla él mismo, pero se la cedió finalmente a Clark para que no sonase tan personal).

Todo esto puede observar al escuchar con detenimiento el disco, pues se trata de una colaboración genuina, en la que, aunque haya canciones dirigidas por Byrne o por Clark, siempre el segundo en discordia tiene algo que aportar. Cojamos su reciente sencillo, “Who”, una infecciosa pieza de disco funk muy cercana a Talking Heads en la que St. Vincent contribuye con unas armonías vocales fastuosas (igualmente mágicas en la, por otro lado, extraña “I Am An Ape”). Le sigue “Weekend In The Dust”, otra exuberante pieza rítmica cercana al afrobeat, esta vez liderada por Annie, la muestra de a qué suena una mezcla exacta y equitativa de la música de uno y otro. En cierto sentido guarda un parecido con “Cruel”, pues ambas podrían encajar perfectamente en un gran musical. Resulta interesante que hayan titulado a una canción “Dinner For Two” porque aunque el trabajo a simple vista parezca cosa de dos, está claro que hay un tercer elemento muy importante en este álbum: los vientos. “Love This Giant” está plagado de ellos, siempre majestuosos y con un claro objetivo, servir como enlace, vehicular el discurso de las dos voces. Incluso saltan a primer plano en la muy negra The One Who Broke Your Heart”, con The Dap-Kings como invitados ilustres. Las cajas de ritmo también tienen sus cotas de protagonismo en piezas como “I Should Watch TV”. Hay algo en la manera de cantar aquí de Byrne que recuerda en la lejanía a esa “Lazy” con X-Press 2. Es, además, uno de los cortes con la letra más inspirada. Ya como se sugiere desde el título, reflexiona sobre el poder de la televisión y se permite el lujo de introducir algunos versos de “Song Of Myself”, un poema de Walt Whitman.

Si bien es cierto que en las dos o tres primeras escuchas el disco deja con la sensación de que Annie Clark es una actriz secundaria, acaso porque la voz de Byrne tiene más fuerza o simplemente porque llevamos más años escuchándole a él, el papel de ella es igual de importante. Hay canciones que parecen escritas expresamente para su lucimiento, como “Optimist” y su mágica fanfarria. Y resulta francamente difícil no caer rendido a su poder embriagador en cortes como “Ice Age” o en la grandilocuente “The Forest Awakes”, que aúna a la perfección la guitarra del ex Talking Heads con las melodías de cuento de hadas de St. Vincent. Una magnífica colaboración que sorprende por su resultado redondo y su honestidad.

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