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Great Lake Swimmers Great Lake SwimmersLost Channels

7 / 10

Great Lake Swimmers Lost Channels NETTWERK

El cuarto largo de la banda que encabeza Tony Dekker ( frontman tristón donde los haya, salvando distancias con los Damien Jurado de este mundo) no se gestó en el Triángulo de las Bermudas, sino en la nubosa Ontario, aunque la leyenda asegure que su título, “Lost Channels”, haga referencia a un barco de la flota de la Armada Británica que desapareció en 1760. Disco embrujado pues, y campestre, de un bucólico shoegazing que se anima por momentos (de película es “She Comes To Me In Dreams”) pero que se aletarga como lo hacía el oscuro I See A Darkness”, de Will Oldham (aka Bonnie ‘Prince’ Billy), eso sí, versión primavera (el sexto corte, “The Chrous in the Underground” suena incluso al pretérito Songs in Red and Gray de Suzanne Vega cambiando hastío matrimonial por rincones misteriosos). Dekker y los suyos (atentos al banjo, más celta que americano, de Erik Arneson y a los golpes a dos voces con Julie Fader, también al teclado) juegan a meterse en la piel de un Nick Drake sin el agua al cuello en “New Light” y zambullirse en un río de metáfora poética y guitarras desamparadas ( “Rivers Edge”) porque sí, la belleza es fugaz, pero todo lo demás también (delicioso es el dúo Dekker/Fader en el porche con vistas al lago que construyen en “Everything Is Moving So Fast, tema resumen del álbum), incluso la tristeza (el arranque, “Palmistry”, no puede ser más alegre, tratándose de Dekker). Y aunque “Lost Channels” no va más allá de lo que fue Ongiara”, su anterior álbum, sí ilumina un buen trecho de lo que a estos Estupendos Nadadores de Lago les queda por recorrer. No son Red House Painters ni Iron & Wine porque nunca han sonado tan siniestros, ni siquiera cuando les da por hacer desaparecer barcos, como en este delicioso y, por qué no, optimista y sí, también, primaveral. El folk es lo que tiene.

Laura Fernández

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