Long.Live.A$AP Long.Live.A$AP Top

Álbumes

A$AP Rocky A$AP RockyLong.Live.A$AP

8.1 / 10

No parece casual que “Long. Live. A$AP”, el disco y la canción, arranquen con un “I thought i’d prolly die in prison” con el que A$AP Rocky resume de manera gráfica qué ha ocurrido en su vida en los dos últimos años. La suya es la enésima historia de triunfo y ascensión artística, social y económica, el cuento de hadas de la rata callejera que pasa de trapichear en la esquina a codearse con Lana del Rey en menos de lo que canta un gallo, nada nuevo que no nos hubieran contado antes, pero quizás sí es un ejemplo interesante y elocuente para ilustrar el signo de los tiempos: el éxito rápido y fulgurante, sin intermediarios ni soportes de industria de ningún tipo, de un artista novel con más hambre y autoconfianza que medios a su alcance. El rapper de Harlem llegó a pensar que probablemente moriría en la cárcel, y ahora su máxima preocupación es si su compañía discográfica, previo contrato millonario, le limpia y licencia samples utilizados en sus canciones, principal obstáculo contra el que ha tenido que luchar en los últimos cinco meses para que su debut oficial viera la luz.

Llega “Long. Live. A$AP” con la compleja empresa de enmendarle la plana a escépticos y haters y, sobre todo, de darle la razón a todos aquellos que invirtieron en su causa tras la publicación de su mixtape “LIVELOVEA$AP”. En cualquiera de los casos, su puesta de largo multinacional sirve para reforzar la idea de que estamos ante un MC que tiene más talento controlando todo lo que tiene que ver con la música, el entorno mediático y el tejido social que escribiendo. El contenido lírico de su debut sufre los mismos problemas que ya se detectaron en su mixtape de presentación: aunque se aprecia una evolución en su intención de darle un enfoque más personal y emocional al conjunto –recuerdos turbios de infancia, pensamientos suicidas…–, en realidad su radio de acción temático sigue tristemente encasillado en la celebración del purple drank way of life, en la enumeración sistemática de diseñadores post-modernos y en una ecuación simplista de mujeres, drogas y vida ajetreada. Como letrista es un rapper mediocre, incapaz de darle proyección y capacidad de expansión a sus rimas. Pero esto es algo que ya sabíamos y dábamos por bueno. Sus méritos y atributos apuntan hacia otra dirección.

Y es que todo lo endeble e irrelevante que tienen sus letras lo tiene de fascinante, ambiciosa y rompedora su apuesta musical. A$AP Rocky domina mejor la idea sonora de su discurso que su propio discurso, y ese es un atributo que le distingue de muchos otros autores, quizás más hábiles con el boli pero indudablemente menos brillantes en su capacidad para concebir una carrera artística que abarca mucho más que relatos inspirados. En este sentido, “Long. Live. A$AP” es una idónea continuación de su mixtape predecesora, pues mantiene en buena parte la filosofía creativa y expresiva de aquella y la actualiza y matiza con un nuevo baile de sonidos e ideas. Clams Casino, T-Minus, Hit-Boy, Danger Mouse o Soufien3000 perfeccionan ese concepto de screwed ambient-rap que patentó con sus primeras aportaciones, e incluso ahora se permite mayores licencias experimentales en el contexto de un debut multinacional. Así es cómo el MC de Harlem consigue un sonido propio, fresco y diferente, e incluso es capaz de convertir a Skrillex en un competente aliado para su causa: “Wild For The Night” probablemente sea una de las grabaciones más correctas que ha firmado nunca el productor. No es hip hop visionario porque pretenda avanzar algo o vaticinar un futuro improbable, sino porque responde perfectamente a una visión concreta de su autor y la ejecuta con una suficiencia y seguridad dignas de elogio.

Es esta intuición, y también su inteligencia global –la elección de invitados, de Kendrick Lamar a Schoolboy Q, pasando por Joey Bada$$, Santogold o Florence Welch: de todo y todo interesante–, así como una personalidad arrolladora que suple todas sus carencias de estilo y creatividad, lo que convierte a A$AP Rocky en una bendita rara avis del momento en el ámbito hip hop. Un hustler que abandera la causa hipster; un neoyorquino que desmitifica por completo toda una tradición musical y plantea quebraderos de cabeza a puristas y tótems de la Gran Manzana; un seguidor de Bone Thugs-n-Harmony que rapea sobre sintetizadores ambient y beats casi dubstep; un fan de Lana del Rey que se lo debe casi todo a DJ Screw; y, sobre todo, un debutante que sorprende a su compañía multinacional con un álbum invendible a pesar de “Goldie” y “Wild For The Night”, los dos únicos hits visibles del lote. Ni hype ni hostias: en calidad de estrella con serias opciones de desarrollarse y crecer, A$AP Rocky ha vuelto para quedarse.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar