Lonely Avenue Lonely Avenue

Álbumes

Ben Folds & Nick Hornby Ben Folds & Nick HornbyLonely Avenue

7.8 / 10

Ben Folds & Nick Hornby  Lonely Avenue NONESUCH-WARNER

Sí, Nick Hornby es el tío de “Alta Fidelidad” (la novela que Stephen Frears convirtió en clásico de la comedia romántica de los 90, esto es, John Cusack enamorándose de la chica equivocada), y sí, Ben Folds (ex Ben Folds Five) es amigo suyo. Cenando, una noche, en Londres, Nick le preguntó a Ben si podía enviarle un puñado de relatos cortos para que, no sé, tal vez, ¿podía convertirlos en canciones? Ben le dijo que lo intentaría. Y el resto consistió en un intercambio de correos electrónicos que acabó en disco. “Lonely Avenue” pasa por ser la cuarta entrega en solitario de Folds tras la desaparición de su banda (más power, menos folk), en espíritu (en el fondo, suena a Folds, ese cruce entre Billy Joel y cualquier cantautor de raíz pop que se precie, sirva un Damien Rice menos dolorosamente impostado como ejemplo), aunque debería considerárselo como un experimento aparte (si no, Nick se hubiera limitado a aparecer en los créditos), algo así como la versión escritor-músico del She & Him de Ward y Deschanel (músico-actriz). Porque Folds nunca había sonado tan sentimental y a la vez tan pretendidamente narrativo.

Porque sí, se nota, aunque Hornby y Folds hayan compartido universo narrativo desde siempre. Porque Folds no se limita a cantar, Folds ahora nos cuenta cosas. La historia de una madre que pasa en el hospital la Nochevieja con su hija ( “Claire’s Ninth”) o la meteórica carrera de Doc Pomus (letrista ilustre de gloriosos hits de los 50), en la virtuosa y homónima “Doc Pomus”. Y está claro que ambos son firmes defensores de la balada hasta lo indecible: todo aquel que guste de pasear (manos en los bolsillos, cabeza baja, sensación de desarraigo a la vez que de eje sobre el que gira el mundo) escuchando la perfecta banda sonora para el fracaso amoroso de, pongamos, la versión 2000 de John Cusack en “Alta Fidelidad”, Ted Mosby, disfrutará con este disco. Porque el 80% del álbum es de esa encantadora tristeza no sólo soportable sino a veces incluso adictiva ( “Belinda” es el mejor y más disfrutable ejemplo, pero los hay por todas partes: “Picture Window”, “Practical Amanda”, “Password”). El resto son pegadizos y luminosos juegos de coros ( “Working Day”), himnos a ritmo de clásico especialmente apto para gangs mod (la muy The Clash “Your Dogs”, casi el mejor tema del álbum) e irregulares experimentos espaciales ( “Saskia Hamilton”).

Ha dicho Folds que los relatos de Hornby han sido para él como una de esas rarezas que encuentras en eBay. Y que apenas necesitaban un empujón para convertirse en canciones. ¿Quiere eso decir que es éste el principio de una bonita amistad profesional (y musical)? El tiempo dirá. Por el momento, y para todos aquellos que, además de fans de Folds, lo sean de Hornby, hay que avisar que existe una edición limitada del álbum que incluye un librito de 150 páginas con cuatro relatos de Hornby (en los que Folds se basó para escribir las canciones). En definitiva, si dicha unión sólo hubiera dado para grabar temas como el vibrante “From Above” (fabulosa muestra de enamoradizo pop postadolescente) o el perfecto “Levi Johnston’s Blues” (y sus tres mil cámaras apuntando), ya habría valido la pena.

Laura Fernández

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar