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Álbumes

Suzanne Ciani Suzanne CianiLixiviation

8.3 / 10

Esta recopilación está astutamente secuenciada alternando los trabajos comerciales de Suzanne Ciani –pionera de la música sintetizada en Estados Unidos a mediados y finales de los años 70s, gran dama de la new age en las décadas posteriores– con pasajes más experimentales y personales, sin que el oyente perciba grandes saltos de estilo. Esto se debe a que es más que probable que toda la musica de Ciani se alimentara tanto de los descubrimientos que hacía mientras trabajaba dando forma sonora a anuncios como de sus otros proyectos musicales. En ambos, en definitiva, se percibe una fuerte personalidad, surgida en un momento en el que los usos y posibilidades de la música hecha con sintetizadores eran en buena parte un territorio virgen.

Precisamente uno de los grandes méritos de “Lixiviation” es que los temas incluidos transmiten una sensación de gozo en el descubrimiento, de fascinación ante un nuevo terreno sonoro construido a través del sintetizador Buchla –también usado por Morton Subotnick, por ejemplo– y que Ciani canalizó a través del esfuerzo compositivo que se deja entrever fácilmente, como consecuencia de su formación clásica y académica, pero también a través de una evidente sensibilidad pop, visible no solo en las minúsculas pero efectivas melodías para anuncios, sino también en la sensualidad que tiñe incluso los pasajes más abstractos, y que la propia Ciani relaciona con el hecho de que ella sea una mujer.

En entrevistas de la época se puede comprobar que Ciani se las tuvo que apañar en un contexto dominado por los hombres, así como con un contexto académico centrado en las dimensiones teóricas y técnicas de la música electrónica contra las que ella se rebeló. En este aspecto su trabajo como ilustradora sonora de anuncios se puede interpretar como una ruptura consciente con ese contexto. Condicionada, eso sí, por su necesidad de ganar dinero para costearse su equipamiento musical.

Este carácter pragmático de Ciani no quita que los anuncios aquí incluidos sean una experiencia más que gozosa. Una prueba de su valor es que funcionan perfectamente como piezas individuales, debido a que son pequeñas obras visionarias y juguetonas, que incluso lograron en algunos casos llegar a formar parte de la vida cotidiana de los estadounidenses, como en el caso de su celebrado efecto imitando el sonido de abrir y verter el contenido de una lata Coca-Cola en un vaso. Entre estas pequeñas piezas musicales también se puede encontrar efectivas canciones en miniatura: la composición para promocionar “Liberator” –un juego de la compañía Atari– se acerca al synth-pop, mientras que “Clean Room”, para la cadena de televisión ITT, se adelantaba a lo que podría ser un punto intermedio entre la Yellow Magic Orchestra y Japan.

Recientemente, el interés por este tipo de música corporativa se ha visto incrementado no sólo por la recuperación de pioneros de la música electrónica –especialmente a través de los músicos asociados al BBC Radiophonic Workshop– sino también por la publicación, el pasado año, del controvertido “Far Side Virtual” de James Ferraro, que toma su inspiración precisamente de este tipo de música y de su tono decididamente optimista que encubría una realidad económica para nada utópica, ambigüedad con la que Ferraro juega conscientemente. Obviamente, resulta más fácil defender la música del BBC Radiophonic Workshop por su función pública, contraria a intereses comerciales, pero es innegable –y sería un error– despreciar el trabajo de Ciani sin pararse a pensar que funciona como un documento sonoro de un momento explosivo en cuanto a posibilidades musicales articuladas dentro de un momento sociohistórico muy concreto.

Por otra parte, los cortes más extensos de este disco, pertenecientes a sus inquietudes musicales personales, también están llenos de buenos momentos. En ellos se mueve entre la abstracción sonora y la capacidad inmersiva, experimentando con los cambios de timbre, con un enfoque muy dinámico y que es fácil conectar con la estética de drones desarrollada en los últimos años, y sobre todo con nombres del synth-pop hipnagógico como Oneohtrix Point Never. La propia Ciani habla de intentar esculpir el sonido en estas composiciones, algo que, por otra parte, evidencia sus conexiones con los circuitos artísticos de la época. Pero también es posible constatar un esfuerzo humanizador en temas tan acogedores como “Princess With Orange Feet”, mientras que en “Eight Wave” es posible entrever su futuro inmediato dentro de la new age.

En definitiva, Ciani se movía en toda su obra de este periodo entre la exploración de nuevas posibilidades y un enfoque más cercano a conceptos más clásicos de composición, quizás también como reflejo de sus continuos movimientos entre la costa este y la costa oeste de Estados Unidos. El único pero que se le puede poner a este revelador disco es que se hace demasiado corto. Afortunadamente, el hecho de que exista una aparentemente ingente cantidad de material similar por editar, y el interés que el sello Finders Keepers deja entrever por su publicación en las notas que promocionan este disco en su web, permite predecir que tendremos más material para celebrar y poner en su justo lugar como pionera de la electrónica estadounidense a Suzanne Ciani.

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