Living With Yourself Living With Yourself

Álbumes

Mark McGuire Mark McGuireLiving With Yourself

8.1 / 10

Mark McGuire Living With yourself EDITIONS MEGO

Desde que los tres miembros de Emeralds decidieron tomarse su proyecto compartido mucho más en serio; desde que dejaron de publicar cualquier jam session que hubieran improvisado en el local de ensayo o cualquier concierto capturado en alguna sala minúscula para así concentrarse en producir y grabar discos de una manera meticulosa y concienzuda, sus respectivas carreras en solitario han adquirido un protagonismo mucho mayor. En gran medida porque existe toda una constelación de sellos diminutos que están deseando poner sus manos, casetes y CD-Rs sobre cualquier cosa que estos tipos (mucho más famosos, ironías de la independencia más combativa, desde que publican en sellos como Editions Mego y No Fun Productions), o cualquiera de sus numerosos proyectos paralelos tengan a bien cederles. Pero también porque, al decidir dar más consistencia a Emeralds, necesitan vías de escape alternativas para sus veleidades más experimentales, que son muchas.

De los tres ( Mark McGuire, John Elliott y Steve Hauschildt), el más prolífico a lo largo de este 2010 ha sido McGuire: entre reediciones (el precioso doble “Tidings / Amethyst Waves”, por ejemplo), nuevas grabaciones y proyectos paralelos, su nombre aparece en casi dos decenas de referencias. Un aluvión de lanzamientos al que siempre conviene acercarse con precaución, porque conviven las obras muy menores, esos experimentos que, según el propio interesado, “resultan imprescindibles para mi crecimiento como músico”, con artefactos de una belleza radiante. Que es el grupo al que pertenece “Living With Yourself”, un disco particular porque es el primero que el de Ohio ha grabado para un sello “grande”, pero también porque para componer los temas que incluye ha rebuscado en los recuerdos más íntimos de su infancia, tanto a un nivel material (aquí y allá aparecen grabaciones de cinta realizadas por su padre y por él mismo entre sus cinco y sus doce años de edad) como a un nivel emocional, ya que todas las canciones remiten a personas o a situaciones muy concretas. Es, por tanto, un disco que juega la baza de la nostalgia y de la memoria; que se crece a fuerza de mostrar su intimidad más profunda y pulsa los resortes de lo cotidiano y lo doméstico.

Intenciones que se destapan muy pronto: el primer tema, “The Vast Structure Of Recollection” (una referencia nada oculta a Marcel Proust, por cierto), arranca con los sonidos de lo que parece una bulliciosa fiesta infantil. Un fondo sobre el que arranca una delicada línea de guitarra acústica que se va complicando poco a poco, mientras se superponen más capas de guitarras, hasta estallar en un luminoso fogonazo de distorsión, que una vez apagado devuelve a la superficie los ruidos de la fiesta, mucho más calmados y acompañados de guitarras más sencillas. Esa estrategia, la de apilar varias capas de guitarra, es muy habitual en la discografía de McGuire (gran fan de Manuel Göttsching, no lo olvidemos), y también en “Living With Yourself” se repite en casi todos los temas: a veces dejando una base sobre la que evolucionan punteos y arpegios cruzados ( “Around The Old Neighbourhood”, la preciosa “Brain Storm (For Erin)”), y otras veces, como en “Clouds Rolling In”, manipulando las guitarras hasta que adquieren una textura líquida ( “guitarras que suenan como sintes”, como diría Simon Reynolds). La diferencia, en realidad, es que en esta ocasión McGuire alcanza una maestría insólita: para comprobarlo, basta asomarse a la compleja “Two Different People”, una canción en la que varias guitarras comienzan tocando un motivo idéntico para luego ir evolucionando por separado, enlazándose en algunos momentos y separándose en otros, provocando por el camino un delicioso juego de tensiones. Una manera de hacer que sólo abandona en el épico cierre del disco, un “Brothers (For Matt)” que, a partir de un entrañable diálogo entre McGuire y su padre, construye una catedral de rock atmosférico, con un ritmo de batería cinético y cientos de guitarras lanzadas en otras tantas direcciones. Un final apoteósico y feliz, que acentúa las virtudes de “Living With Yourself”, un disco del que es posible afirmar, sin miedo a equivocarse demasiado (porque, como ya hemos dicho más arriba, controlar toda la discografía del joven es una tarea titánica), que se trata de lo mejor que McGuire ha grabado nunca.

Vidal Romero

Mark McGuire - Brain Storm (For Erin)

Mark McGuire - Clouds Rolling In

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