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Álbumes

Ólafur Arnalds Ólafur ArnaldsLiving Room Songs

7.4 / 10

ERASED TAPES

El 24 de febrero se publica “Another Happy Day”, banda sonora de la nueva película de Sam Levinson escrita por el compositor islandés Ólafur Arnalds. Es uno de los lanzamientos más esperados de este arranque de año por varios motivos: porque será su primer álbum en casi dos años y, sobre todo, porque será la primera banda sonora oficial en la que le podremos ver plenamente involucrado. Esto no tendría mayor repercusión si no fuera porque desde que este músico se dio a conocer con “Eulogy For Evolution” todos estábamos esperando el momento en que un director de cine se fijara en él para acompañar sus imágenes, un formato y un terreno donde muchos creemos que Arnalds puede brillar con especial intensidad y puede desarrollar una carrera especialmente productiva. Expectación máxima, pues, para recibir un álbum que tendría que descubrir al mundo cinematográfico a una de sus grandes promesas de futuro.

Antes, y a modo de intachable entremés, Erased Tapes culminaba el mejor año de su trayectoria con la publicación de este “Living Room Songs”, un mini-álbum de siete piezas que no llega a los veinticinco minutos y que, además, ya se pudo escuchar y también ver el pasado octubre. El proceso de gestación de este EP fue rápido y muy dinámico: Arnalds componía, grababa y colgaba en su web una canción por día durante toda una semana, y acompañaba la pieza con un vídeo de la interpretación de la misma en el salón de su casa. A simple vista, a tenor de las particulares vías de salida y difusión que tuvo, podríamos pensar que se trata de material menor, de un pasatiempo con el que alimentar a los fans, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, estas canciones se alejan con cierta claridad de la senda instrumental y la producción de “… And They Have Escaped The Weight Of Darkness”, su último disco hasta la fecha, de talante más ambicioso y magnánimo, y reconcilian al autor con sus primera grabaciones, de perfil más minimalista.

En ese sentido, aquí las pautas son más austeras y modestas, casi como si Arnalds estuviera dando su visión neoclásica del formato íntimo o cerrado de un concierto acústico. El piano ejerce de conductor instrumental pero también rítmico y narrativo de las piezas, y ocasionalmente se suman a él los cantos de sirena de una pequeñita sección de cuerda, mínima pero siempre presente y notoria, como se puede observar en los vídeos que colgó en su web, que ayudan a darle algo más de viveza y variedad cromática a las composiciones. Son píldoras breves, apenas tres minutos de duración de media, pero están cargadas de intención y emotividad, demostrando al público que no necesita de una gran orquesta ni de grandes recursos para llevar sus ideas a buen puerto. E incluso se permite la licencia de regalarnos “This Place Is A Shelter”, una de sus mejores creaciones hasta la fecha y lo más cerca que ha estado nunca Ólafur Arnalds de escribir un hit. Un hit a su manera, claro está.

David Broc

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