Live in Japan Part 1 / Part 2 Live in Japan Part 1 / Part 2

Álbumes

Fenn O’Berg Fenn O’BergLive in Japan Part 1 / Part 2

8.3 / 10

Fenn O’Berg  Live in Japan Part 1 / Live in Japan Part 2

EDITIONS MEGO

En esto de la música, el contexto puede serlo todo. “The Magic Sound Of Fenn O’Berg” (Mego), el debut de Fenn O’Berg, es un buen ejemplo. Publicado en 1999, el disco gozó de una proyección inusitada, dada la aspereza de la propuesta, por pura influencia coyuntural. El fenómeno de los los clicks’n’cuts estaba en plena efervescencia, y la euforia pseudo-experimental imperante animó a un segmento de público inesperadamente amplio, y hasta entonces poco familiarizado con los modos de la vanguardia, a abrazar con alegre ligereza la tupida maraña digital que proponían sus autores, a saber, Christian Fennesz, Jim O’Rourke y Peter Rehberg (Pita). Faltaba algo más de un año para que el primero pusiera en circulación el ya mítico “Endless Summer”, pero los más avispados ya habían apuntado el potencial melódico del vienés a raíz de “Hotel Paral.lel” (Mego, 1997). A O’Rourke se le rendía pleitesía en tanto que agente esencial en la eclosión del post-rock, tanto por su paso por los seminales Brise-Glacé y Gastr del Sol como por su amplia, inclasificable discografía en solitario. Y las gamberradas de Pita, ya fueran en solitario como con los beodos General Magic, hacían las delicias de los responsables de programación del Sónar. Así las cosas, “The Magic Sound Of Fenn O’Berg”, y hasta cierto punto el posterior “The Return Of Fenn O’Berg” (Mego, 2002) –ambos con artwork de las también por aquel entonces muy en boga Chicks On Speed–, gozaron, como decía, de una cobertura no menos que extraordinaria. Lo cual, si no se contextualizan en su tiempo y sus circunstancias, no deja de sorprender aún hoy día. Ambos discos, que tenían un mucho de gamberrada, se componían de retales improvisados de computer music sin mayor trascendencia para el oído curtido, pero el hecho de que el grueso de su (circunstancial) audiencia poco o nada supiera de la disciplina explica su trascendencia, si no comercial, sí mediática.

Lo irónico de todo el asunto es que es ahora, cuando a casi nadie le importa ya lo que Fenn O’Berg puedan estar haciendo –recuerden: contexto, contexto y contexto–, el power(PC)trio austriaco-estadounidense está produciendo sus mejores trabajos. Primero fue su inesperado regreso, el magnífico “In Stereo”, y ahora esta doble entrega en formato LP, “Live In Japan”. A razón de un fragmento en directo por cara –dos en Kioto, uno en Tokio y otro en Nagoya–, los dos volúmenes de “Live In Japan” denotan un envidiable grado de madurez. Lejos del ánimo eminentemente epatante de antaño, Fenn O’Berg parecen decididos, por una vez, a permitir al oyente pasarlo tan bien como ellos con sus laptops. Y vaya si lo consiguen: donde hubo belicosidad, hay ahora ánimo constructivo; donde reinaron el caos, la velocidad y la hiperfragmentación, se impone un mesurado sentido de la composición colectiva en tiempo real. Se nota la toma de riendas de Fennesz –esas conjunciones de ruido y melodía en perpetuo crescendo, no por ya conocidas menos efectivas–, así como el reciente viraje de Rehberg hacia la inmensidad del drone, pero, lejos de traducirse esto en un amansamiento del discurso, la estrategia cristaliza en una mayor nitidez de las intenciones. Como dudo que estén recibiendo mucho feedback, ahí va el mío: felicidades, señores.

Oriol Rosell

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