Listening Tree Listening Tree

Álbumes

Tim Exile Tim ExileListening Tree

8 / 10

Tim Exile  Listening Tree PLANTE MU / WARP / PIAS

¡Se ha pasado al pop! Es el titular y la exclamación que suele acompañar a aquellos seguidores de Exile que acaban de escuchar su tercer álbum. Resulta que ofrece algo nuevo y sí, la mayor parte de las veces son canciones; con letra y estribillo, aunque lo de debajo sigan siendo alambicadas estructuras electrónicas. Pero hay que saber escuchar un poco más allá para no empezar a darle vueltas a que si se ha vendido por ser hombre anuncio de Native Instruments o directamente se las está apañando para hacer frente a la crisis y que por eso une fuerzas su sello de siempre –el de Mike Paradinas-, con ese que ya no se sabe muy bien a qué tipo de música asociar.

“Listening Tree”, como su nombre y portada sugieren, es de ese tipo de discos que aspiran a testimoniar de todo lo que es capaz el artista. En este caso, tenemos un pasado no muy lejano en la escena drum n’ bass y otro más próximo y cafre dentro del gabber –mira este video-; así que se puede hablar casi de una reinvención. Casi, porque está claro que cortes instrumentales como “When Everyday’s a Number”, podrían convivir sin problemas con obras pasadas. Sin duda, la novedad es que se atreve a cantar y que el álbum resultante nos ofrece una nueva perspectiva de cara a futuros discos. Pop, sí, pero inteligente.

Musicalmente, en este disco hay breakcore –ver párrafo anterior-, IDM –aceptando desde Autechre a Aphex Twin-, drum n’ bass, alguna pincelada techno, hip hop o dubstep, conatos ambient y, porqué no decirlo, mucho de Dave Gahan en cuanto a las voces. Evidentemente, la gracia es que sabe lograr el punto en el combinado para que no parezca un puzzle. Ahí es dónde hay que agradecer a la aparición de la estructura de la canción su efecto aglutinador. Aunque a veces parezca un disco de remezclas de los Depeche, son momentos de genio como la laberíntica “Family Galaxy”; los que, además de ganarse un lugar en los tracklists de los Dj’s espabilaos –que por algo está en 12”-, pueden presumir de condensar en cinco minutos tanto el background del artista, como el desprejuicio con el que se ha tomado esta obra.

Sin problemas lo colocaría cerca del –aún- reciente regreso de Bomb the Bass. No tanto por estética, si no por saber actualizar, con herramientas actuales y muy buen gusto, eso que una vez se llamó synth pop.

Alberto Rahim

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