Lisbon Lisbon

Álbumes

The Walkmen The WalkmenLisbon

8.1 / 10

The Walkmen Lisbon

FAT POSSUM / BELLA UNION

A lo largo de dos visitas a la lánguida y lluviosa Lisboa, The Walkmen escribieron el año pasado treinta canciones. El azul, el blanco y el amarillo de la preciosa capital portuguesa les inspiraron por sorpresa y fueron tiñendo poco a poco el nuevo álbum que preparaban. Un disco, todo sea dicho, al que de antemano ya habían pensado imprimir un tono más luminoso que aparcara a un lado la negra nostalgia que vestía a “You & Me” (2008) como una mortaja. Como reconoce Hamilton Leithauser, era lógico pues que su sexto elepé en ocho años acabara titulándose “Lisbon”. Frente al adusto luto de “You & Me”, “Lisbon” es el disco de la luz, el trabajo con el que The Walkmen parecen por fin encontrar destellos de esperanza, respuestas menos dolorosas a sus preguntas existencialistas y soluciones más floridas, más veraniegas, a ese talante de banda cabizbaja que siempre les ha perseguido.

Desde 2006, con el minusvalorado “A Hundred Miles Off” como bisagra de transición, el grupo ha venido estilizando su música y dejando que el aire inunde todos sus recovecos. Pero es aquí donde se confirma que el sonido de bajona rock hallado en el supremo “You & Me” sólo les pertenece a ellos, ergo con él pueden hacer lo que les venga en gana. Donde aquél era un trabajo implosivo y solitario, éste abre todas las puertas y ventanas y se echa a las calles. Serpentea por los callejones húmedos de la ciudad y remonta con paso firme todos sus desniveles. Formalmente impacta menos (es más corto y a las canciones las gobierna otra gravedad), pero como escucha es más agradecida. Grabadas a caballo entre Brooklyn y Filadelfia, sus once nuevas canciones tienen otro dinamismo, más ligero, sostenido en obstinadas baterías y repetitivas guitarras que, eso sí, nunca dejan de llorar ( “All My Great Designs”). La rabia que les dio a conocer con “The Rat” se intuye aún en poderosos temas como “Victory” o “Angela Surf City”, pero ahora mandan, sobre todo, unos vientos añejos que se subliman en las trompetas mariachis de esa “Stranded” inspirada en la escena jazz de New Orleans. Ganchos de estilo que van a sonarles cercanos a músicos vecinos como Alec Ounsworth o Zach Condon.

Abren con la radiante y achispada “Juveniles”. Leithauser canta “country air is good for me” y se pregunta si “you’re one of us, or one of them”. Desde ahí “Lisbon” camina con la cabeza alta y bien amueblada, apoyándose cuando es necesario en instrumentaciones vintage, espléndidos pianos y un arsenal de pedales. Sin alargar las canciones más de lo necesario ( “Follow The Leader”), lo más gordo llega pronto con “Stranded” y la magnífica “Blue As Your Blood”, preñada de más de un guiño a la diosa Nina Simone. “Torch Song” reafirma su querencia cincuentas y hace que asome el fantasma de Roy Orbison de la misma forma en que asoma en Richard Hawley. Después de la vigorizante “Woe Is Me” (“Ay De Mí”), el tramo final baja el tempo para ir desapareciendo poco a poco hasta fundirse con el aire desasosegante de “While I Shovel The Snow” y “Lisbon” (el tema), ambas perfectas para despedir tristemente el verano desde una terraza con vistas al mar.

En perspectiva, el solemne romanticismo del conjunto apunta hacia el mismo sitio que trabajos como “Boxer”, de The National (otros seductores caballeros de salón). Todos sus minutos no hacen más que confirmarnos que The Walkmen no tienen disco malo y que esta postal lisboeta, aunque menos evocadora que “You & Me”, continúa guiándoles por una senda polvorienta y cansina, pero de destino agradecido. Un camino muy diferente a aquel por el que deambulaban completamente alienados a principios de la pasada década, cuando aún se les intentaba meter en el mismo saco que a The Strokes y compañía. Hoy, la música de The Walkmen es otra: una serena y embellecida, capaz de romper corazones sin apenas despeinarse. Cristian Rodríguez

The Walkmen - Stranded The Walkmen - Juveniles

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