Life On Earth Life On Earth

Álbumes

Tiny Vipers Tiny VipersLife On Earth

8.6 / 10

Tiny Vipers  Life On Earth SUB POP

En 2006, y de manera similar a lo que ocurrió con los redescubiertos debuts de Vashti Bunyan y Karen Dalton, la edición del misterioso “Colour Green” de Sibylle Baier rescataba de los archivos polvorientos de la historia a una excelente compositora. Grabado originalmente durante los primeros años setenta, la descarnada belleza de aquel título austero y vulnerable viene ahora a la cabeza como espejo gemelo en el que reflejar el rostro de la artista que hoy nos ocupa. Al igual que la alemana, la estadounidense Jesy Fortino es una anti-diva al margen, una de esas mujeres bravas pero derrotadas que han recurrido al folk buscando amparo para su alma en pena. Desde Seattle, y bajo el nombre de Tiny Vipers, su propuesta es bastante más inquietante y solemne, radicalmente solitaria, y viene a proponer algo así como un apocalipsis de slowcore que, al ser escuchado, produce la pudorosa sensación de estar violando un territorio privado.

Así lo atestigua este “Life On Earth” devastador que barre penas y esperanzas por igual. Segunda entrega para Sub Pop –casa de los igualmente aislacionistas Low–, en este disco Fortino conduce hacia terrenos comatosos el tono más pop, dinámico y luminoso de su debut “Hands Across The Void” (2007). Bordeando el vacío a lo largo de una hora de música encantada, sume al oyente en un estado de trance marcado por un tempo hipnótico con el que no es fácil conectar. Hay que despojar los oídos de metralla y basura contaminante para dejarse seducir por su carácter sobrecogedor y por ese estilo desnudo y gélido a la guitarra, arropado por melodías mínimas pero nunca simples. Tediosa sólo en la medida en que el oyente no pueda o no quiera dedicarle el tiempo que se merece, la música que habita en su interior discurre desasosegante pero cautivadora, adivinándose entre sus ranuras la tenue luz de Opal, el embrujo del “Dragging A Dead Deer Up A Hill” de Grouper, los miedos de la Lisa Gerrard más sobrecogedora y la amenaza de la Cat Power más yerma.

Grabado en un antiguo estudio de Austin, “Life On Earth” está habitado por canciones casi invisibles que desfilan como espectros en slow motion. Grandiosas en su ceñida parsimonia, todas se suceden como extinguiéndose por última vez. En “Tiger Mountain” las armonías se doblan, y en “Dreamer” su autora “se muere por encontrar una salida” mientras su abatida voz se hermana con una intrincada guitarra. El vacío de “Time Takes” (“ ¿estoy loca por sentirme así?”) cede el testigo a una espeluznante “Young God” construida a base de espaciosos drones acústicos, efectos vocales y un piano sedado que se abandona por completo al dictado de su voz amenazante. En el ecuador del álbum se levanta “Life On Earth”, testamento de diez minutos convertido en vigía de este catálogo de instrumentaciones delicadísimas que siempre parecen a punto de romperse pero cuya solidez resistiría el azote de un huracán. Con unos últimos coletazos vocales que la emparentan con Joanna Newsom, la abrumadora “Outsider” despide un disco que es a un mismo tiempo desafío, recompensa, refugio espiritual y ansiolítico incomparable.Al igual que esa hoguera a cuya lumbre se tomaron las preciosas fotos del artwork, “Life On Earth” se va consumiendo poco a poco. La llama se apaga y las ascuas comienzan a enfriarse, pero la distinción de Tiny Vipers seguirá palpitando en el ambiente. Como si fuera la penumbra de esa franja horaria en la que día y noche se funden mientras el cielo se descuelga entre ambos.

Cristian Rodríguez

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