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The New Raemon The New RaemonLa Libre Asociación

8 / 10

The New Raemon  La Libre Asociación

BCORE

El inconformismo, existencial y musical, de una personalidad compleja como Ramón Rodríguez le ha llevado a dar diversos vaivenes que le han hecho triunfar más incluso de lo que se esperaba. Para poner nombres y melodías sencillas y claras a sus sentimientos, se inventó a The New Raemon, cantautor folk-pop de canciones pegadizas e historias en las que fácilmente nos identificamos. O, al menos, eso es lo que era hasta hace muy poco.

Porque, no contento con haber conseguido dedicarse única y exclusivamente a la música con su andadura en solitario, The New Raemon da otra vuelta de tuerca, o la deshace, al mirar con nostalgia hacia su ya antigua banda, Madee, que este mismo mes se ha despedido de su público, mucho más reducido que el del propio Raemon pero que profesa a esa banda ¿emo? una fidelidad admirable.

En “La Libre Asociación” (Bcore, 2011), tercer largo de TNR (al que hay que sumarle dos EPs y un exquisito popurrí de remezclas y versiones), el cantante se asoma más que nunca al lenguaje musical en el que se hizo adulto, ese para el que en los noventa lo máximo era tocar en el festival de hardcore de Sant Feliu frente a la colla de “amiguts” que adoraban a Sunny Day Real Estate, Jawbox o The Promise Ring. Siempre, desde que se conocieron estando él en Madee, fiel en la producción a uno de los grandes agitadores de la mencionada escena, Santi García, Raemon ha empezado por dejar la guitarra acústica para volver al pedal y a la eléctrica.

Con eso, una producción mucho menos desnuda que en sus anteriores largos y unas letras más introspectivas que narrativas, TNR ha firmado su disco más oscuro, en ocasiones tétrico, y rockero. Con ecos de The National, Jeremy Enigk, Elliott Smith o Bright Eyes, el músico realiza un admirable ejercicio a medio camino entre el propio cantautor y el sonido de su anterior banda, consiguiendo un sonido nunca oído en el panorama nacional. En muchos momentos vibrante, el disco peca a veces de ser tan cuidadamente tétrico (muchos coros, algunos infatiles, reverbs, etc) que acaba por alejarse del origen sucio de los sentimientos oscuros. Con todo, elevan el nivel de un disco ya de por sí notable canciones brutales como la inicial, en la que canta de manera espléndida “lo bello y lo bestia de vivir, aprieta la corona”, o “Verdugo”, sincera y despiadada descripción de lo crudos que pueden ser los sentimientos cuando uno busca el éxito. La culpa, el miedo y el intento de distanciarse de los sentimientos a carne viva para cerrar heridas marcan el disco más frío y eléctrico de The New Raemon, que le abren un horizonte enorme en su intachable carrera.

Germán Aranda

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