Leyfdu Ljósinu Leyfdu Ljósinu

Álbumes

Hildur Gudnadóttir Hildur GudnadóttirLeyfdu Ljósinu

6.5 / 10

Según la web de Touch, la traducción del islandés de “Leyfdu Ljósinu” sería algo así como “permite que pase la luz”. Pero tal como se desarrolla la composición –una larga pieza de 35 minutos precedida por un preludio de cuatro– parece todo lo contrario, un proceso de progresiva opacidad en el que la luz, que se intuye en los primeros compases y que baña tibiamente la partitura de Hildur Gudnadóttir, se fuera retirando poco a poco, pero de manera inevitable, como cuando se corre una cortina o el crepúsculo va dando paso, directamente, a la noche. La compositora islandesa, a quien habíamos escuchado con anterioridad en grabaciones de Pan Sonic y también en dos emocionantes álbumes en solitario tras haberse deshecho del alias Lost In Hildurness, “Without Sinking” (2009) y “Mount A” (2010), parece ir en busca de un sonido aún más experimental a partir de sus dos instrumentos predilectos, el violonchelo y el ordenador portátil, y mientras antes había entrado con buen pie en territorios neoclásicos, tal como sonaría una tocata de Bach si fuera deconstruida en un laboratorio ambient, ahora se lanza de cabeza en el minimalismo más duro, golpeando en las puertas que delimitan la frontera con la estética drone, buscando el vacío que hay antes del silencio.

Su manera de tocar, que antes era imaginativa y virtuosa, se ha reducido a unas cuantas notas que pasan por el tamiz electrónico para acabar diluidas en una atmósfera acuosa, y al chelo electrificado, reducido a un simple palmetazo que aparece y desaparece, suma también su voz, un susurro que no se distingue entre la respiración de un ángel o la llamada de socorro y clemencia de un condenado al infierno. Y a medida que avanza la composición, esa sensación humana va desapareciendo en beneficio de un lenguaje cada vez más frío, automático y hasta cruel, de ahí que mi percepción del título sea la contraria a la que indica, más una huida de la luz que una aproximación a ella. Durante esos 35 minutos Hildur teje y desteje un tapiz sonoro que cada vez se hace más denso y presente, y la voz, que flota con cierta ingenuidad fantasmal, llega un momento en el que desaparece para que su espacio lo ocupe una nota de chelo vibrante, gruesa y emitida sin variaciones, como un drone que cae como una gota malaya. No es, en ningún caso, una escucha placentera.

Tampoco es, por desgracia, una composición atrevida. Si Hildur ha querido transmitir una idea de luz, su disco se vuelve demasiado oscuro e inhabitable como para llevarnos ahí. Si su idea era encontrar un punto en común entre su impresionismo académico y el drone, evidentemente ahí se sitúa, pero a costa de perder la atención del oyente en muchos momentos, sin avanzar en esa economización máxima del sonido que ya había sido explotada, más y mejor, por compositores como Gavin Bryars –para muestra, búsquese en el mismo sello la última lectura que se ha hecho de “The Sinking Of The Titanic”, con apoyo electrónico–. Aunque esa sea su principal virtud, “Leyfdu Ljósinu” peca de demasiado minimalista, porque no sabe sostener la atención ni la narrativa pasados cinco, diez minutos desde el comienzo, y su final, que se resuelve con un clímax de intensidad, se vuelve demasiado predecible, aunque la transición es lo suficientemente prolongada –un cuarto de hora, aproximadamente, con mayor presencia del chelo y retirada de la electrónica– como para incluir muchos segundos en los que se siente una profunda zozobra emocional.

En definitiva, Hildur está en una fase experimental, ha grabado esta composición en tiempo real, sin overdubs, y eso al menos es sintomático de que no ha perdido su técnica prodigiosa. Pero de este disco se podía esperar más, una mayor concentración de ideas, porque en su afán de minimalismo confía en sostener 40 minutos de interés con sólo dos o tres matices y, por desgracia, todavía no tiene la pericia para conseguirlo. Pero hay que confiar en que su “Jesus Blood Never Failed Me Yet” pueda llegar pronto, al fin y al cabo es a lo que aspira.

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