Let's Go Eat The Factory Let's Go Eat The Factory

Álbumes

Guided By Voices Guided By VoicesLet's Go Eat The Factory

6.2 / 10

FIRE RECORDS

Tras siete años de parón forzoso, Guided By Voices han vuelto. Quiero decir que han vuelto, de verdad. Hay que olvidarse de aquella encarnación pseudo-versión limpia y pulida de principios del siglo XXI –esa versión del grupo que retozaba en un sonido como de radio FM, de alta fidelidad–: estos son los GBV que forjaron la leyenda. Para “Let’s Go Eat The Factory”, Robert Pollard ha reunido a la formación clásica de mediados de los 90s: Mitch Mitchell en la guitarra, el bajista Greg Demos, el batería Kevin Fennell y, lo más importante de todo, el guitarrista y co-autor Tobin Sprout. Es un disco autoprodudido, propulsado por la ingestión de litros de alcohol, suena lo-fi como si lo hubieran grabado en el salón de su casa. La pregunta, sin embargo, es: ¿funciona?

Con mucha pena, tengo que decir la palabra fatídica. “No”.

Si los discos fueran como exposiciones en una galería de arte, esto sería como la retrospectiva expandida de un genio caprichoso. Hay una excelencia de base que se da por entendida, pero la selección del material es chapucera y el guía te va llevando por las habitaciones con prisa, tirándote de una habitación a otra sin que te dé tiempo de que se asiente el impacto estético recibido. El álbum se compone de 21 temas –sólo un par de ellos se van por encima de los tres minutos, y la mayoría apenas rebasa el minuto de duración–, hasta alcanzar un total de 41 minutos. Y sí, estoy perfectamente al tanto de que estos GBV son los GBV de siempre, los tan celebrados en su major momento, los prolíficos pioneros del rock de estudio portátil, los innovadores ebrios en una nueva vomitona de auto-descubrimiento. Pero lo que han hecho aquí no se acaba de sostener. En vez de la brillantez deslumbrante de “Bee Thousand” (1994), lo que hay aquí es música conflictiva y disparatada con algún indicio prometedor. Más que seductor, resulta frustrante.

Hay algunos momentos gloriosos en el álbum, eso sí. “Spiderfighter” bascula sin problemas entre ese garage de guitarras fanfarronas y una estructura de piano desnudo y voz. Te desgarra las tripas con su historia de una estrella del rock vulnerable, con ansia de amor, a la que se la ha caído la careta. De manera muy parecida, “The Room It Taking Shape” deja asomar la luminosidad de los GBV más destartalados. A partir de ruido estático de cinta, murmullos de voces superpuestas y frases como “tacones ardientes, torpes y culpables”, enlazan algunas piezas así con una inmediatez visceral. “Waves” provoca una displicente erupción de vitalidad, e “Imperial Racehorse” está tocada con una convicción testaruda. Por no hablar de la precisión descuidada que estos tipos almacenan en su corazón. Sería capaz de disculparles la breve similitud con Bowie en “We Won’t Apologise For The Humans” sólo por lo gloriosamente bien que entra el estribillo. Pero, más allá de aquí, en la mayoría de sus momentos “Let’s Go Eat The Factory” es un disco que no tiene perdón.

El propio Pollard ha descrito “Doughnut For A Snowman”, una parodia folk, como una canción “tonta”, pero el adjetivo que yo preferiría usar es más bien “irritante”. “Hang Mr Kite” apunta al melancólico pop de cámara tipo Eleanor Rigby, pero acaba con una imitación del Stipe más afligido tocada a una velocidad inadecuada. “Let’s Go Eat The Factory” tiene mucho relleno, más de media docena de canción que podrías olvidar perfectamente.

Siempre me gustaron Guided By Voices. Me gustaba su espontaneidad encantadora, cuando mostraban esa brillantez y ese misterio condensados en la baja fidelidad de un grabador de cuatro pistas. Pero después de 30 años de carrera, ya no es lo mismo. Más que dar rienda suelta a sus virtudes ganadas con los años, GBV parecen querer agarrarse a lo más efímero de su pasado. La madurez nunca ha tenido que ser una negación de la autenticidad. Cuando vuelvan a canalizar y destilar de manera correcta su constante flujo de inspiración, entonces quizá hablemos de algo importante.

Jessica Jordan-Wrench

Guided By Voices - Doughnut For A Snowman

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