Let England Shake Let England Shake

Álbumes

PJ Harvey PJ HarveyLet England Shake

8.6 / 10

ISLAND / UNIVERSAL

PJ Harvey se crió en una granja y vive en el campo, rodeada de animales que “nacen y perecen sin pausa”. Es por eso que tiene adquirida y naturalmente aprendida “otra visión de la vida y la muerte”. Y es por esto, también, que escribe, narra y canta sobre ambas con una naturalidad sobrecogedora. PJ Harvey lleva veinte años componiendo discos hilvanados por un gran don: su (casi sobrenatural) poder de agitación. Desde “Dry”(1992) a “Let England Shake” (2011), todos los álbumes de PJ Harvey han sido tormentas perfectas.

Desde el principio expresó su temor por dos cosas. La primera, del disgusto que le produciría repetirse musicalmente. La segunda, del rechazo que le provocaba ser protagonista del mito del artista torturado. “La gente piensa en mí como una especie de bruja que invoca al diablo y practica cosas infernales. Para ellos tengo que ser retorcida y oscura para hacer la música que hago. Algunos críticos han interpretado tan literalmente mis versos que después de escuchar “Down By The Water” creen realmente que di a luz a un niño y después lo ahogué”. La primera queja no tiene razón de existir: después de sus ocho discos parece imposible pensar en que PJ Harvey se haya hastiado musicalmente en algún momento. Pero la segunda es inevitable: es imposible dejar de imaginársela como una hechicera extraña, excéntrica y fantasmagórica que vaga con sus vestidos negros y victorianos por las colinas de Dorset mientras ulula sus hechizos-canciones en la oscuridad. Uno dedicado a un mal hombre. Otro, a los ojos marrones de una bella chica llamada Leah. Uno más, a un bebé no esperado que crece en el vientre.

En estos veinte años había algo que PJ no había hecho todavía: un disco político. Ella dice que “no podía contener la frustración y la rabia que me provocan los conflictos que están teniendo lugar. Me di cuenta de que tengo una voz y de que debía utilizar mi posición. Otra razón es que siempre me ha afectado la política y lo que pasa en el mundo, pero hasta ahora no había alcanzado la suficiente habilidad lingüística para hablar de estos temas tan difíciles”. “Let England Shake” es un disco político, pero a la ‘Harvey manera’. En sus versos hay referencias a la Primera Guerra Mundial, a los nacionalismos, a los tiempos históricos de Entreguerras, al desastre de Galípoli de 1915 en Turquía, a Irak y Afganistán, a las pinturas negras de Goya y al simbolismo pictórico de la Guerra Civil de Salvador Dalí. El resultado: otro disco sobrecogedor, fantasmagórico, tétrico, absolutamente distinto y perfecto sobre el comportamiento cíclico de los humanos que les lleva a luchar y a estar en conflicto permanente.

Desde el inicio del disco con la homónima “Let England Shake” PJ dibuja con imágenes ultraviolentas – “soldados que caen como cachos de carne”– cantadas con una voz tenebrosamente feliz un campo de batalla lleno de sangre y sumido en tinieblas eternas. PJ se convierte en una trovadora que entona las calamidades de la guerra. Una juglar que iría trotando de ciudad en ciudad musicando historias atroces que son los doce cortes de su álbum: “The Glorious Land”, “The Words That Maketh Murder”, “In The Dark Places”, “Written In The Forehead”. La música es etérea, la voz enérgica, los versos brutales: en ellos está toda la importancia, oscuridad trascendencia y grandeza de este disco. La parte musical es ensoñadora y casi irreal, construida sobre piano, samples, capas y capas de guitarras y un instrumento de cuerda llamado autoharp –parecido a la cítara– que se aprende a tocar en los colegios y que ella cuenta que compró de segunda mano y lo llevó a un luthier para que le hiciera “las configuraciones más extrañas que pudiera imaginar”. Después de escuchar “Let England Shake” cuesta imaginar que haya algo más perfecto que el sonido que ha arrancado PJ Harvey al autoharp para componer su disco de guerra y un lugar más idóneo que la iglesia de Dorset que utilizó para grabarlo.

“Let England Shake” es un álbum casi perfecto en la prácticamente perfecta carrera de PJ Harvey. La forma en cómo agarra la guitarra, cómo abre las piernas y echa la cabeza hacia atrás mientras aúlla produce sacudidas. Letras que sacuden las tripas, una voz que hace temblar cualquier cimiento, una manera de enlazar palabras que produce monstruos.

Marta Hurtado de Mendoza

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