Let Em Ave It Let Em Ave It

Álbumes

Giggs GiggsLet Em Ave It

7.9 / 10

Giggs Let Em Ave It XL / POPSTOCK!

Anorak gordo con pelambrera de zorro en la capucha. Gafas de sol. El nuevo modelo de zapatillas de Lebron James sin cordones. Tejanos tan anchos que albergarían una colonia de castores. Collares más brillantes que un quasar. Mirada de cabrón. Cerilla entre los dientes. Porro. Droga. El quillismo británico; el gangsterismo con acento de South London. Giggs, otrora Hollowman, lo quiere todo y lo quiere ahora, como Queen, pero sin bigote, ni mallas, ni mariposeo. La polémica ha sido siempre una rentable compañera para el de Peckham: estuvo en prisión por posesión de armas y, por lo visto, la policía de Londres desaconsejó fervientemente a XL Recordings que le fichara, pues hace tiempo que la pasma le tiene en el punto de mira. Semejantes credenciales no podían pasar desapercibidas a ojos de las calles, que, de hecho, conocían muy bien al tipo: sus mixtapes y su primer álbum oficial, “Walk In Da Park”, consiguieron cifras de ventas muy respetables a pesar de su venenoso contenido, su crudeza y su carácter rabiosamente underground.

Armado con un flow lento, casi telegrafiado y provisto de un tono de voz tan ronco que parece perruno, Giggs tiene unas formas, un background y unos apetitos que recuerdan mucho al The Game más asilvestrado, pero en versión UK (por supuesto). Sus relatos nos introducen en un mundo de trapis, demostraciones de hombría arrabalera, tetas elefantiásicas y supervivencia en las calles más sórdidas de Londres. Hay algo siniestro y peligrosamente atractivo en este personaje. A pesar de su amoralidad y violencia verbal se ha ganado el respeto más profundo de sus colegas y de la prensa, que no ha dudado en proclamarle como la gran esperanza negra del hip hop inglés (el pope de las ondas raperas, Tim Westwood, le adora). ¿Su secreto? Te lo crees. El tipo es auténtico, es indomable, hace lo que quiere y suena quillo. Pero quillo de verdad. De hecho, tiene un flow perfecto para los relatos gangsteriles made in UK que ocupan su libreta, y se ampara en un sonido coherente con su predicado. Semejante derroche de actitud y lógica musical es algo que en estos tiempos de fakes, impostores y negros del gueto que quieren ser Gloria Gaynor se agradece sobremanera.

“Let Em Ave It”, título que lanza un homenaje a uno de los grande temas de 2pac, no tiene complicaciones: utiliza electro chungo, gangsta rap de la vieja escuela (la de petardo en la boca, rizos con brillantina a lo Eazy-E y cerveza de pobre) y grime sudoroso para fabricarse un colchón de púas en el que muy pocos faquires podrían deslizar la lengua. Ritmos pesados ( “Life”), cajas de ritmos grimosas ( “Ner Ner”), épica de polígono industrial ( “Have It Out”), sintetizadores de extrarradio ( “Get Your Money Up”), coros repetitivos ( “Hustle On”), grime makinero ( “What More Do They Want”): son los componentes básicos de un disco que sigue una línea oscura y amenazante y no engaña a nadie en su violencia, sexismo y contundencia lírica. Las fotografías de horror urbano que dispara el de Peckham adquieren mayor relieve y credibilidad en este cómic mafioso de serie B, lleno de claps asesinos, bpms al mínimo y electro-rap paquidérmico; una novela gráfica de perros callejeros enmarcada en un Londres apocalíptico que da repelús. Con Dizzee Rascal viviendo su sueño húmedo ibicenco-pop, los headz tienen que confiar más que nunca en este pitbull fumado: es auténtico, es duro como una roca, es incómodo y es de lo poco con personalidad genuina que ha dado la escena rap británica en largo tiempo. Un respeto para el hombre que ha conseguido que Ryan haya dejado de ser mi Giggs favorito.

Óscar Broc

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