Leaving All Behind Leaving All Behind

Álbumes

Partido PartidoLeaving All Behind

6.8 / 10

Antes de convertirse en la versión española de Clem Snide (literalmente, los chicos de Partido giraron con Eef Barzelay, es decir, fueron su banda, durante su tour por España), Víctor Partido y los suyos publicaron en vinilo un primer álbum de edición limitada que los convirtió en uno de los secretos mejor guardados del indie patrio. Mucho ha llovido desde entonces. Ha habido variaciones en la formación original (de la que no se ha movido su manager, David Giménez, La Madre Superiora del grupo, en palabras de Víctor) y las cosas no siempre han sido fáciles (de ahí que el título y el espíritu del disco haga referencia a dejar todo lo malo atrás, “Leaving All Behind”), pero nunca han pensado en tirar la toalla porque sabían que habían abierto un camino que pocos en la Península se han atrevido a transitar. Lo suyo es el pop con matices, el folk caleidoscópico de raíz americana y vocación post-rockera, días soleados que se nublan por momentos y en los que acaba brillando una descorazonadora melancolía que no entristece sino todo lo contrario, empuja hacia algún otro lugar, un lugar definitivamente mejor ( “Feel All Down” es quizá el mejor ejemplo en este sentido), primeras veces que tienen mucho del tono ligeramente autocomplaciente que el grunge inyectó en el pop-rock más visceral de los 90s ( “First Time”) y melancólicas desdichas de envoltorio desesperadamente hermoso ( “Bulletin Board System”).

Ha dicho en alguna ocasión Barzelay que si hubiera podido contar con Partido hace una década, su carrera no sólo habría sido muy diferente sino que probablemente habría sido incluso mejor. Y lo que Partido piensan de sí mismos (además de que son como Bon Jovi, porque han tomado el nombre del apellido de su, si no líder porque son uno de esos grupos que odian oír hablar de líderes, sí voz principal, Víctor Partido) es que lo suyo es como intentar hacer flamenco en Andalucía. Son conscientes de que su folk pop (genuinamente americano) es algo raro para el indie patrio, que ha vivido grandes momentos, entre los que se cuenta el primer (y único) disco de Bandini, aunque todos ellos han sido como disparos en la oscuridad. Discos que han apuntado hacia algún lugar poco acostumbrado y que luego han desaparecido en la Inmensidad del Panorama Actual. Pero su valor es precisamente ése, no sonar como nadie más aquí, y hacerlo también de una manera especial, ahí fuera. Porque la desnuda y sincera honestidad de “Only In You” o el despecho pop (de armónicas y estribillo decididamente musculoso: pensemos en la mejor época de Jakob Dylan y sus Wallflowers) no sólo se anotan un tanto a este lado del charco, también deberían poder hacerlo al otro. Partido ha dejado de ser uno de esos pequeños grupos que viven a la sombra del Otro (en este caso, un Otro de los Grandes) para convertirse, por derecho propio, en una de esas grandes promesas que, aunque quizá demasiado deudoras del sonido 90s (pensemos en My Morning Jacket, pensemos en la parte más amable de los primeros Radiohead, pensemos en unos Travis con profundidad existencial y sonora), tienen un brillante futuro por delante.

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