Leaning Over Backwards Leaning Over Backwards

Álbumes

Tobias TobiasLeaning Over Backwards

8.1 / 10

Tobias.  Leaning Over Backwards OSTGUT TON

Había muchísima hambre de Tobias Freund. Los que le han seguido hasta su eclosión definitiva en este formidable debut saben que el preciosismo vintage del alemán es una gema extrañísima y de altísimo valor en el actual tablero de la música de baile. Tanto sus aventuras compartidas con otros artesanos (Max Loderbauer en nsi., y también con Ricardo Villalobos en Odd Machine), como sus logros en solitario, eran augurios demasiado potentes como para no hacer caso a las visiones. Finalmente, Ostgut Ton –el sello en el que ya editó un EP compartido con Shed hará cosa de un par de años– le ha convencido para gestar, pacientemente, un álbum de debut que prometía desde el comienzo. Sin sorpresas, por otra parte: Freund es residente de PanoramaBar / Berghain, y todos sabemos lo importante que es tener la ventaja de campo en este tipo de desafíos.

“Leaning Over Backwards” nos devuelve los zurcidos electrónicos de la vieja escuela. Grabado en formato analógico (Roland TR 808 y Korg Mini Pops como ayudas principales), el primer larga duración del alemán desprecia las cadencias digitales de última generación y se centra en la búsqueda de un sonido atemporal, clásico, pureta, llamadlo como os de la gana. Es inevitable verse asaltado por flashbacks de los 90, no en balde, Freund lleva más de dos décadas en este negocio y por sus venas circulan los mismos anticuerpos que gastamos los hijos de la inteligencia artifical de aquellos maravillosos años. Cuando las secuenciaciones por ordenador son rechazadas por tu sistema inmunológico como si fueran cabezas de ajo en el trasero de un vampiro, solo puedes hacer prestidigitación a la antigua: sin efectos especiales, sin artificios, sin mariconadas. Con las manos desnudas.

Acuoso, cósmico, bellísimo y ligeramente introspectivo, el álbum ondula en distintas frecuencias. Las acuarelas ambientales son apasionantes: ecos lejanos en un mar de sonidos analógicos – “Now I Know”–, música para documentales de Carl Sagan – “Observing The Hypocrtis”–, ensoñaciones a medio camino entre Boards of Canada y Autechre – “Voices Told Me To Do That”–, tensión tenebrista con asperezas – “Zero Tolerance”–. Pero también hay exploraciones en la pista de baile que son para quitarse el bombín. “Party Town” es disco-house a 200 metros de profundidad (los graves amortiguados son dementes); “The Key” lanza al espacio profundo un chorro de electro cósmico desde un Mini Disc del 97; “Free no.1” pone al día el legado de Kraftwerk a golpe de electrónica profundísima y melodías artificiales. Sin desperdicio, sin relleno, sin lugares comunes, sin miedo a revindicar el pasado, sin concesiones a las tendencias actuales: no sé vosotros, pero yo necesitaba un disco como éste.

Óscar Broc

“Leaning Over Backwards”

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