Lazaretto Lazaretto

Álbumes

Jack White Jack WhiteLazaretto

7.3 / 10

Permítanme empezar con un breve ejemplo nacional para ilustrar esta reseña. Hace unos meses, durante una entrevista, el compositor Eric Fuentes (The Unfinished Sympathy, Mad Squad) me hizo notar que cuando un músico enfoca su proyecto en solitario, al margen de un grupo, tiene ante sí un mayor reto creativo al poder desvincularse del género asociado a su banda sin que nadie le vaya a pedir rendir cuentas por ello. Esta libertad permite explorar nuevas facetas estilísticas, poder romper a cada álbum otra barrera más del camino personal. Las direcciones a tomar son infinitas y lo más probable es que el artista nos vaya sorprendiendo con nuevos giros y matices, enfocando cada trabajo de una manera distinta. Este es el caso de Jack White, personaje polifacético y excéntrico a su manera, con formaciones como White Stripes, The Raconteurs y The Dead Weather a sus espaldas. Encontrar un sonido propio y distinto a todas ellas es un objetivo duro. Aún así, en Blunderbuss (Third Man/ Columbia, 2012) el de Detroit demostró que aún le quedan muchos palos por tocar y en Lazaretto (Third Man/ Columbia, 2014) se concentra en ellos.

Esta nueva producción es un reto menor donde rompe aún más estereotipos. Está escrito en clave de funk, blues-rock y rock clásico americano. También se percibe cierta influencia del hip-hop (en That Black Bat Licorice y en Lazaretto, temas en los que “rapea” más que canta, en los que, por momentos, podemos ver la sombra de gente como los Beastie Boys más gritones y ruidosos). Pero, desde luego, nadie que conozca al personaje se esperaría, y aún menos con esta portada, que éste fuese a ser un proyecto que respirara aires country. Y ahí están cortes como Temporary Ground o Entitlement, con sus violines, sus mandolinas y sus pedal steel guitars, o Alone In My Home con sus dejes honky-tonk. Parece que desde que se ha establecido en Nashville la famosa emisora Grand Ole Opry ha ejercido en él una notoria influencia.

Lazaretto no es un disco transgresor, siempre pisa terreno seguro. Algunos de los temas pueden recordar al country alternativo de Blitzen Trapper o a los The Black Keys del último álbum, los producidos por Danger Mouse. Aún así, Three Woman (una adaptación de un viejo blues de Blind Willie McTell) y Lazaretto son dos epopeyas funk-rock que cuesta ignorar. Reconocemos su bagaje más oscuro en Would You Fight For My Love? y también sorprende la instrumental High Ball Stepper, cargada de guitarras crujientes de aliento setentero y sazonada por una suerte de aullidos femeninos a la manera de coros que parecen disparados desde una lanzadera de loops. Y para cerrar el disco, los cortes más tranquilos, pero también los más brillantemente hermosos, I Think I Found The Culprit y Want And Able.

White es, a su manera, una figura auténtica, tanto por su ideario frente a la creación y el consumo musical con su sello Third Man, como por la transparencia que demuestra al presentar este conjunto de canciones divergentes, con un punto denso y desordenado y unas líricas que se debaten entre los recuerdos de juventud, el imaginario propio del blues y el rock y la amargura cáustica de alguien que no termina de comulgar con los pilares en los que se asienta la sociedad moderna en la que vive. Canciones que enmarcan un álbum de transición hacía nuevos pastos. Lazaretto no es tan energético como Blunderbuss, pero quizás sí sea un trabajo más personal, más desnudo en lo emocional. Y eso también suma. En cualquier caso, los adeptos a la Iglesia de Jack White quedarán seguro complacidos.

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