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Holy Fuck Holy FuckLatin

7.4 / 10

Holy Fuck  Latin YOUNG TURKS

Llamar banda a Holy Fuck se me antoja impreciso. Desde 2004 hasta hoy en día sólo los nombres de Brian Borcherdt y Walsh Graham perduran en una formación que ha dejado hueco para que otros camaradas participaran en el proyecto –por ejemplo, Loel Campbell y Mike Bigelow, actualmente en Wintersleep–. Y digo proyecto porque existe una premisa en la creación musical del conjunto: descartar las técnicas de la electrónica para hacer algo que se asemeje a la electrónica actual. Es decir, descartar ordenadores, programación, loops para valerse únicamente de instrumentos y demás enseres como pedales, juguetes musicales y, la estrella de su set por excéntrica, un sincronizador de películas de 35 milímetros. Ríete tú de las espadas y cadenas de These New Puritans. Como decíamos, todo un despliegue de medios analógicos para crear música electrónica. Pero la ambigüedad del término música electrónica, tal y como la conocemos hoy en día, amplía sobremanera el espectro creativo que pueda surgir del conjunto. No esperen encontrarse con señores con baterías, guitarras, bajos y cuatro cacharros desvencijados haciendo bangers de pista de baile indietrónica a lo Soulwax porque se van a llevar una decepción.

“Latin”, que es su tercer largo, no hace otra cosa que dar continuidad a un sonido con los deberes hechos y que, dadas las circunstancias de formación y deformación de la banda, podemos atribuir a su núcleo inamovible: el tándem Borcherdt-Graham. Ese sonido, a pesar de la premisa creativa dirigida a la electrónica, tiene mucho más parentesco con el indie rock de las últimas dos décadas. Al fin y al cabo, de ese amplio cajón han salido Borcherdt y Graham, así como Dave Newfeld, productor de Broken Social Scene, Stars o Los Campesinos! entre otros, y que se ha mantenido a lo largo de la historia del conjunto a su lado para los quehaceres de producción. Así explicado todo parece no haber ya ni rastro de electrónica en el invento, ¿por qué seguir usándola para referirse a Holy Fuck? Es una cuestión de espíritu, de trascendencia intrínseca del sonido y de enfoque obtuso. Sí, suenan a amplio bagaje indie pero propician la persecución del placer en la medida que lo hacen géneros aferrados a la creación con máquinas. El resultado, una sesión de alta cuna indie para pegarse un viaje politoxicómano. Ese grupo que aparece con su patronaje rock en mitad de una noche festivalera salvaje causándote la mayor de las “bajonas” (porque el rock es para antes de que vayas a tope) y con el que acabas en posición de genuflexión y lágrimas de placer en los ojos.

Genuflexión y lágrimas es lo que merece “ Silva & Grime”, “ SHT MTN” y “ Stilettos”, la parte central del disco. Es en estos tres momentos donde Holy Fuck exprimen ese espíritu festivo a base de baterías inagotables y galopantes, línea de bajo contundente (pellizcado con los dedos, como debe ser) y una infinidad de capas a base de teclados y demás parafernalia que exploran lugares tan distantes como las melodías coloristas psicodélicas o el noise industrial esquizo. Con “ SHT MTN” han alcanzado la premisa primigenia, pues cualquiera diría que ahí hay loop enlatado en máquina, pero se ve que esta gente tiene un metrónomo en vez de un biorritmo. Aunque la fórmula se desacelere, sigue siendo efectiva en canciones como “ P.I.G.S.” y ese uso a base de capas para conformar subidas y bajadas de adrenalina; o “ Red Light”, que comienza recogiendo el testigo ambient ruidoso que te deja “ MD” para echar una bomba de humo y, de repente, convertirse en un tema de funk rock con groove facilón. “ Red Light”, así como “ Latin America” tienen, de alguna manera, algo de Beck, algo de Big Soul, algo de Moby, algo de Red Hot Chili Peppers o cualquier otro nombre que conecte a la perfección con el indie que más hype tuvo en los noventas.

Holy Fuck no han conseguido hacer algo parecido a Lovely Allen” en esta ocasión (“ Stay Lit” intenta estar a la altura tirando de post rock pero le falta vitalidad y brillo). Sin embargo, con “Latin” añaden un buen saco de canciones para su repertorio en directo, del cual no disfrutaremos en Barcelona pero sí si nos desplazamos por Europa, que siempre viene bien. A falta de pan, buenas son tortas y a falta de bolos, buenos son discos dignos.

Mónica Franco

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