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Álbumes

Richard Skelton Richard SkeltonLandings

8.3 / 10

Richard Skelton  Landings TYPE

Como ya ha sucedido con el último lanzamiento de Jóhann Jóhannsson, el sello Type publicó una versión en vinilo de “Landings”, el nuevo disco de Richard Skelton, un mes antes de la correspondiente edición en CD. Evidentemente, se trata de una acción para privilegiar y premiar a los compradores de vinilo en tiempos de agitada crisis del formato, como concepto, y que en cierto modo sirve para fidelizar a ese último resorte de compradores potenciales de discos que queda ya en pleno 2010. Nada que objetar, aunque como usuario y habitual consumidor de CDs no hace falta apuntar que eso supone una ligera desventaja que preferiría ahorrarme: el álbum pulula por la red desde diciembre, cuando apareció en vinilo, y esta versión digital ha tenido que esperar cinco semanas para ver la luz. O tienes paciencia de cartujo y aguantas estoicamente este tiempo o acabas traicionando tus principios y le das un meneíto a la cuenta de rapidshare para paliar la rabia. La percepción, pues, es que este “Landings” pasó desapercibido en el último mes de 2009 y que ahora es el momento ideal para revindicarlo, aprovechando su segunda salida a la venta.

El británico Richard Skelton figura, por méritos propios, en el circuito más selecto de compositores e instrumentistas neoclásicos de nueva generación. Ha construido un discurso sólido, reconocible y evolutivo que podemos relacionar sin muchos problemas con algunos referentes del ambient contemporáneo y con algunos orfebres del drone, pero también con la contemporánea o incluso el avantgarde. Cultiva una visión estática, anticlimática y esquiva del género, que estrecha lazos por igual con un la música de cámara, el aislacionismo y la banda sonora. Y aunque bien es cierto que su discurso no hace alarde de una carga melódica explícita, fácil o evidente, su emotividad es de las que realmente perfora nuestra coraza y se instala profundamente en la memoria. El dato no sería necesario para advertir esa gravedad emocional, ese poso terrible y descorazonador de sus composiciones, pero si decimos que su primer álbum, “Marking Time”, así como el sello que dirige, Sustain-Release Private Press, los creó poco después de la muerte de su mujer, en 2004, entonces entenderemos hasta qué punto nuestro protagonista relaciona y une vida y creación, sentimiento y música.

“Landings” es la consolidación de esa idea. A partir de una instrumentación más variada y selectiva, el músico inglés se ubica en la actualidad musical con un álbum que propone una hipotética reunión amistosa entre Stars Of The Lid, Lawrence English, Arvo Pärt, Popol Vuh o Deaf Center, pero sin rendirse a las evidencias de ninguno de estos ejemplos. Skelton ya había hecho gala de una personalidad fuerte y rotunda en el citado “Marking Time” y, sobre todo, en el proyecto A Broken Consort, donde conjugaba con pulso y contundencia el folk, los drones y el ambient épico, pero también es cierto que este nuevo álbum pule más el sonido y se atreve con una dimensión más elaborada, densa y panorámica de su propia propuesta. Las canciones son más largas y más complejas, se establecen más diálogos entre los instrumentos y, sobre todo, las grabaciones de ambiente o los sonidos extraídos del paisaje en el que vive y se aventura su autor tienen una presencia determinante en la fisonomía del álbum.

No en vano, Skelton ha invertido casi cuatro años de su vida recogiendo todas las grabaciones de campo que tienen protagonismo en el disco. Se trata de momentos, ideas, emociones, fogonazos capturados en las colinas, montañas y llanuras de la campiña inglesa, territorio brumoso, apegado a una eterna melancolía, con el que el compositor parece querer establecer una relación expresiva y emocional que va más allá de la anécdota o el punto de partida conceptual. La comparación anterior con Popol Vuh no era gratuita: a pesar de las diferencias sonoras y creativas entre el grupo germano y el inglés, “Landing” podría ejercer, tranquilamente, de banda sonora de “Aguirre, La Colera De Dios”, la gran obra maestra, magnética, fascinante, demoledora, del director alemán Werner Herzog. En ambos casos el ambient surge como vehículo para entender y comprender a la perfección la relación del entorno con el hombre, en este caso Skelton, y el grado de intimidad que se establece en un entorno de épica y monumentalidad visual y sensorial.

Todo ello, es obvio, ejecutado con una riqueza instrumental abrumadora y un arrebatador, muy poderoso, sentido de la emoción. Estamos ante un álbum que no lo pone nada fácil, que no regala absolutamente nada, pero que premia el esfuerzo del oyente con un viaje mental y sensorial en caída libre que necesita tiempo para ser digerido en toda su dimensión. Detrás de su aparente serenidad y su ritmo constante y regular se esconde una obra turbadora y desasosegante, pura inquietud y desazón, más que probable banda sonora para este mundo crepuscular en el que sobrevivimos. Julio Pardo

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