LP LP

Álbumes

D'eon

6.6 / 10

Mira que lo he intentado. He puesto lo mejor de mí mismo, lo prometo. Sin ir más lejos, cuando Annunciation” me remitió a los primeros compases de Wish You Were Here” –el LP, que no la canción– hice lo posible en recordar que ni la mala prensa acumulada por Pink Floyd ha logrado que deje de gustarme ese álbum, y que desacreditar un tema de apertura por seguir sus pasos es puro esnobismo. Después, al entrar Now You Do”, y tras gozar con lo bien trabajados que están los sonidos, saqué fuerzas de flaqueza y recordé lo que un amigo, músico de talento por lo demás, espetó al devolverme la cinta del Spirit Of Eden” de Talk Talk hace muchísimos años: “No, si el disco está bien”, me decía el muy cenutrio. “Pero al cantante no hay por dónde cogerle”.

Ahí, confieso, empecé a rebotarme un poco. Porque una cosa es tomarla con Mark Hollis, como hizo el cenutrio en cuestión, y otra cuestionar a un cantante como Chris D’Eon, cuyas cuerdas vocales aspiran a Peter Gabriel y se quedan (horror de horrores) en Phil Collins la mayoría de las veces. Si Virgin Body”, un corte que recuerda a AR Kane hasta en el título, disimula esto a fuerza de vapor, sombra y contraluces, la evidencia asoma de Transparency Part II” en adelante, y entonces uno comienza a formarse un juicio. El problema de LP” no es que su ‘alternative R&B’, como lo califica su autor, resulte cursi, empalagoso o sobrecargado de texturas. Todo lo contrario: empezaría a enumerar discos que convierten esos defectos en virtudes, y no pararía. El talón de Aquiles de “LP” es otro.

El problema de este larga duración es que se le ven muchas veces las costuras, que su ambición ambientalista y paisajista satura conforme se suceden las canciones, y que es posible que Chris D’Eon, el cantante y productor responsable, podría aplicar sin problemas el adjetivo ‘primoroso’ para describirlo. Subestimar a los artistas blancos que recurren a lo más hedonista de la música negra para cargar sus obras de sensualidad es un recurso muy fácil, lo sé, pero ante la enésima inundación de voces saturadas de reverb y de esos sonidos sintéticos que se replican a sí mismos como fractales, el impulso de apretar el stop y exclamar “¡Ya está bien, demonios!” avanza imparable.

Ítem más: cuando se descubre que el autor nos está ofreciendo un álbum conceptual sobre ángeles y arcángeles, el espectro de David Tibet (Current 93) susurra al oído de este crítico que sólo desde la desesperación puede abordarse dicha materia sin evocar a Lucía Bosé y sus pelos azules. Lo cual es muy cierto. Dicha antipatía cobra fuerza con Gabriel Pt. II”, en la cual el recuerdo de Collins, y de la banda sonora de Tarzán, pasa de ser una intuición incómoda a una realidad irritante. Y qué decir de I Look Into The Internet”: ¿emplear secuencias a lo Klaus Schulze para evocar el tránsito por las autopistas de la información? No sé si resistiré tanta originalidad.

Pero otras experiencias invitan a descartar todo lo dicho anteriormente, y a aconsejar al lector que le dé al menos una oportunidad a este disco. Por ejemplo, que D’Eon haya trabajado con Grimes, el proyecto de Claire Boucher capaz de convertir un universo tan para fanboys como el de Frank Herbert y Dune” en porcelana fina. O el descubrimiento de que “LP”, un trabajo formidablemente antipático a mediodía o por la tarde, multiplica sus atractivos a primera hora de la mañana o a última de la noche (las wee small hours, que decía el clásico), cuando su invitación a sumergirse entre colores pastel resulta más apetecible.

En resumen: “LP” parece una obra tan cargada de ambición, de pretensión y de irregularidades, y por ello tan sincera, que un veredicto condenatorio resulta imposible, al menos de inmediato. Ni siquiera esas imágenes en las que Chris D’Eon promociona el disco alardeando de melena y barba de tres días consiguen atenuar esta impresión, que ya es decir. Con lo cual el crítico se queda con el disco en la mano, meditando y rabiando sobre sus imperfecciones pero, pese a todo, tarareando la melodía vocal de Al-Qiyamah” a su pesar. Lo dicho: contradicciones.

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