Kollaps Tradixionales Kollaps Tradixionales

Álbumes

Thee Silver Mt. Zion Memorial Orchestra Thee Silver Mt. Zion Memorial OrchestraKollaps Tradixionales

6.8 / 10

Thee Silver Mt. Zion Memorial Orchestra  Kollaps Tradixionales CONSTELLATION

Si hay algo que agradecer en la historia de toda banda con un mínimo de solera es, precisamente, la voluntad de cambio, el ahínco en la evolución... Thee Silver Mt. Zion Memorial Orchestra no sólo han puesto voluntad y ahínco, sino que han conseguido una concreción de sus objetivos en hechos definitivos: puede que el grupo surgiera de los escombros provocados por los seísmos que se propagaron a los pies de los canadienses Godspeed You! Black Emperor, pero pronto mostraron una capacidad asombrosa para explorar nuevos territorios mucho más etéreos, místicos y sintéticos que los de su banda madre. Se conservaba el espíritu de aquel post-rock que ahora nos queda tan lejos, las culebreantes progresiones in crescendo y la épica de guitarras, pero lo cierto es que A Silver Mt. Zion (como se hacían llamar en sus primeras referencias) aspiraban a una liga lejana al nervio de Mogwai y otras referencias similares.

No era difícil imaginarlos como exploradores medievales aterrizados en una Albión en la que latían pulsos electrónicos. A esto suenan canciones tan arrebatadoramente hipnóticas como la mítica “ 13 Angels Standing Guard ‘Round The Side Of Your Bed”, incluída en su debut “He Has Left Us Alone But Shafts Of Light Sometimes Grace The Corners Of Our Rooms” (Constellation, 2000), o “ Sisters! Brothers! Small Boats Of Fire Are Falling From The Sky”, el mantra que abría la excelente continuación al primer álbum, “Born Into Trouble As The Sparks Fly Upward” (Constellation, 2001). Aun así, parece que Efrim Menuck funciona al ritmo de un juego de sístole-diástole particularmente vigoroso, rayano en lo aniquilador: cada nueva contracción destruye y cada nueva distensión libera como una bocanada de aire fresco. Sístole: fin de Godspeed You! Black Emperor. Diástole: inicios etéreos de A Silver Mt. Zion. Sístole: contracción del espacio místico de la banda en canciones que ostentan la dureza de la piedra por la vía de la tensión rockera. Y, ¿qué hay más parecido a una contracción que un colapso?El anterior álbum de Thee Silver Mt. Zion Memorial Orchestra se dirigía a una revisión digresivamente guitarrera del blues desde su título, “13 Bues For Thirteen Moons”(Constellation, 2008). “Kollaps Tradixionales” remite, sin embargo, a otro clasicismo mucho más ancestral: el vals. A una revisión post-apocalíptica en la que Cormac McCarthy baila este estilo de una forma frenética junto a George Orwell sobre los derribos musicales de Tortoise y de una versión menos psych de Hawkwind. Algo que ver con el nuevo sonido debe tener el cambio en la formación original, que perdió tres miembros en verano de 2008 y reclutó uno nuevo (el batería David Payant); pero no cabe duda de que el verdadero motor del cambio, en esta ocasión, es Menuck y sus derivas instrumentales, intelectuales y políticas (tan presentes en las letras de este álbum como en los anteriores).“Kollaps Tradixionales”, de hecho, también juega a la sístole y a la diástole: si “13 Blues For Thirteen Moons” adquiría la forma de una descongestión que arrancaba en un cúmulo de drones, en esta ocasión las siete canciones del álbum se ven arropadas por la presencia opulenta de dos cortes (el inicial y el final) de duración cercana al cuarto de hora: “ There Is Light” y “ ’Piphany Rambler” son las piezas más afines al espíritu original de la banda. Sus crescendos de intensidad y sus descensos apaciguadores hacen pensar, inevitablemente, en un mar removido en el que dos barquichuelas se hacen la guerra de forma lánguida a ratos y de forma intensa cuando recuerdan que están en el fragor de una batalla: cuerdas de violín contra cuerdas de guitarra eléctrica. El primer tema, además, resulta ser una buena declaración de intenciones (“ Hay Luz”) que ahuyenta el pesimismo que suele achacársele a Menuck. Y, de hecho, ya en los primeros minutos se intuye, por parte de Sophie Trudeau y Jessica Moss, un abordaje al violín mucho más clásico, luminoso y orquestal.Justo entre estos dos temas, el resto del disco se estructura de forma igualmente simétrica. Primero se desbroza una pareja unida por lazos de acero: “ I Built Myself A Metal Bird” (su mejor baza en este álbum) y “ I Fed My Metal Bird The Wings Of Other Metal Birds” funcionan a nivel de plano / contraplano, de forma que la segunda supone el reflejo digresivo de la concreción rockera del primero. A continuación, y justo antes del tema final, el corazón de “Kollaps Tradixionales” lo conforma un triplete de colapsos: “ Kollapz Tradixional (Thee Olde Dirty Flag)”, “ Collapse Traditional (For Darling)” y “ Kollaps Tradicional (Bury 3 Dynamos)”. Cada uno explora una cara diferente del concepto, desde la quietud tensa post-apocalíptica del primer corte hasta el fuego cruzado del tercero, pasando por el atemperado lamento del segundo, que remite al canto de hoguera folk-rock de aquel álbum de transición que resultó ser “Horses In The Sky” (Constellation, 2005). Ahí lo tenemos de nuevo: un álbum que se estructura en base a la sístole / diástole, partiendo de los extremos liberadores hacia un corazón constreñido.Pese a todo, y aunque es cierto que “Kollaps Tradixionales” atesora instantes de alta intensidad instrumental rozando lo cardíaco, el conjunto final adolece (por momentos) de falta de emoción. ¿Significa esto que la nueva sístole de Thee Silver Mt. Zion Memorial Orchestra se contrae sobre un centro errático? Ni mucho menos. Está claro que Manuck sabe lo que quiere, pero lo que no está tan claro es que esto vaya a congregar a una nueva parroquia más allá del público tradicional de la banda que, evidentemente, tienen momentos sobrados para sentirse contentos. La pericia de los músicos y su capacidad para formar canciones como puños sonoros (bueno, como “brazos sonoros” más bien, dada su longitud) está fuera de toda duda. Ahora bien, se impone esperar a una nueva diástole para comprbar si hay un cambio de rumbo hacia parajes más novedosos y emocionantes. Raül De Tena

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