Kokning Kokning

Álbumes

Bjørn Torske Bjørn TorskeKokning

7.3 / 10

Bjørn Torske Kokning SMALLTOWN SUPERSOUND

No sé hasta qué punto se puede establecer una relación directa entre Bjørn Torske y el resto de sus compatriotas noruegos. Quiero decir que Torske, aunque sea un productor con menos fama que Röyksopp o Lindstrøm, tiene una carrera que empieza mucho antes y con una variedad de registros más notable. De hecho, a Torske hay que ir a buscarle a finales de la década de los noventa y en un ámbito cercano al deep house: antes de que la electrónica escandinava se identificara con las pulsaciones bajas y el sonido relajado, sellos como Svek –desde Suecia– y equipos de producción como Those Norwegians, donde ya operaba el prestigioso Rune Lindbaek, se ejercitaban en la producción de un house sensual y elegante que todavía sigue acelerando las pulsaciones y despertando las endorfinas. Me atrevería a decir más, y eso quizá resuelva la duda planteada en la primera línea de este texto: todo el sonido cosmic y balearic con el que nos viene irradiando la escena noruega desde el milagroso “I Feel Space” de Lindstrøm le debe algo a aquellos pioneros, entre ellos a Bjørn Torske. Son muchos años sembrando la semilla –incluso podríamos ir más atrás en el tiempo: Torske y Lindbaek formaron parte de Volcano, un seminal equipo de producción de dance comercial a mediados de los noventa–, y la relación causa-efecto, aunque con matices, no se puede despreciar.

Lo que me resulta más interesante es el proceso de relajación que ha venido notándose en la producción noruega. De Torske no debería sorprendernos –es un veterano, en algún momento debe empezar a aflojar el ritmo y alejarse de la pista de baile–, pero tanto Prins Thomas como Lindstrøm todavía tienen la energía, e incluso diría que la dependencia económica de la escena de baile, para mantener el tempo alto. Pero si observamos su material más reciente, en especial el álbum “Prins Thomas” (Full Pupp, 2010) del primero, la distancia con respecto de la música disco se amplia y se recorta la conexión con ese krautrock más horizontal. Algo muy parecido ocurre en “Kokning”: es un álbum de subidas y bajadas – “Bergensere” marcaría el momento más rítmico de todo el recorrido, en dura pugna con “Nitten Nitti”–, pero en el que pesa más la calma que el frenesí. No llega a ser material chilled-out al 100%, pero es el tipo de disco que escogerías para un domingo por la mañana antes que para un viernes por la tarde.

Por otro lado, es un álbum en el que se aprecian muchas deudas con el krautrock de los primeros años 70, aunque no tanto como en el caso de Prins Thomas: “Kokning” no es completamente electrónico ni radicalmente futurista o hedonista, sino que se preocupa por añadir el matiz humano a casi todos sus minutos. Parece como si Torske hubiera querido, voluntariamente, incluir un toque manual en todos y cada uno de los temas. Esta aproximación no es nueva, pero en él es completamente comprensible pues no deja de ser genuinamente escandinava: en la citada “Nitten Nitti”, a medida que avanzan los minutos, se dejan sentir unos bajos palpitantes y una percusión orgánica que pudiera haber salido, por qué no, de cualquier producción de los últimamente poco prolíficos Studio, y si escuchamos “Versjon Wolfenstein” es inevitable pensar en una versión doméstica y poco presuntuosa del dub jamaicano primigenio, con cámaras de eco analógicas, un matiz de distorsión y retumbar de instrumentos “táctiles” como el bajo o la guitarra.

Como ocurre en mucha música noruega, el frío se combate con un calor imaginario e idealizado –los bongos y el traqueteo latino de “Langt Fra Afrika”– o con una pereza que sólo se alcanzaría en una playa paradisiaca, como la que desea sugerir “Gullfjellet” y –aunque sea ésta una playa en el otro extremo de la galaxia– “Slitte Sko”. Pero no son los mejores momentos del álbum. El mayor índice de riqueza sonora se localiza allí donde los sintetizadores antiguos toman las riendas del sonido, se trenzan con la materia orgánica de percusión, guitarra y ruidos hechos (creo) con las palmas de las manos, y así piezas como “Bryggesjau” o los doce minutos de “Furu” se adentran en los confines del cosmos, añadiendo un poco de humanidad, humor y ausencia de ínfulas a un disco que tampoco se quiere distanciar demasiado del statu quo. “Kokning” es, al 100%, un producto Smalltown Supersound, ni tan espectacular como los paseos extraterrestres de Lindstrøm ni tan acercado a la abstracción electrónica como los discos de Kim Hiorthøy –diseñador de la portada, por cierto–. Es un disco amable, que se deja escuchar con placer y que da más de lo que se le pide, y como tal hay que tomárselo: como la visita inesperado de un buen amigo.

Richard Ellmann

Bjørn Torske - Nitten Nitti

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