I Know What Love Isn’t I Know What Love Isn’t

Álbumes

Jens Lekman Jens LekmanI Know What Love Isn’t

6.8 / 10

Regresa Lekman tras cinco años sin disco largo y más grisáceo que otras veces. Es un Lekman diferente al que conocíamos, diferente incluso al del reciente EP “An Argument With Myself”, un Lekman que huye del pop tutti-frutti para ahogar la cabeza en recetas de un solo sabor. Abollado ya desde su hermoso título, “I Know What Love Isn’t” refresca pero menos. Por excusarle podríamos decir que se trata de su ‘disco adulto’, o incluso de su ‘disco humilde’, pero escuchados los pardos resultados ni tengo claro que estos sean cumplidos que funcionen. A excepción de tres o cuatro cortes, da la impresión de que nuestro queridísimo trovador sueco se ha cansado de divertirse dentro de sus canciones y de usarlas como juguetes para pasar a convertirlas en pañuelos. Si antes era un delirio verle resbalarse dentro de ellas, revolcarse en sus melodías, ahora le observamos yaciente en el suelo abrazado a una bolsa de guisantes congelados ( “The World Moves On”). Parece que los cambios de temperatura entre su ascendencia nórdica y la Melbourne donde compuso gran parte del álbum le han trastocado un poco una cabeza que ahora se cubre con gorro de lana para atravesar el desierto.

“I Know What Love Isn’t” tiene como telón de fondo el adiós a su pareja pero no es eso, la losa de los típicos discos de divorcio, lo que le pesa. De hecho, Lekman en un principio ni pensaba que mereciese la pena escribir un disco sobre ello... Acabó haciéndolo, lo que ocurre es que la pareja lo dejó allá por el verano de 2009 y uno se pregunta si en estos últimos tres años no ha podido dar con un repertorio más sabroso. Casi desnudas si las comparamos con los ropajes arties de sus discos anteriores, aquí encontramos canciones que acaban llevándole unas a mejores conclusiones ( “you don't get over a broken heart, you just learn to carry it gracefully”) que otras (las rimas poco trabajadas que revolotean en el interior de “Erica America” o, directamente, las no buscadas de “She Just Don’t Want To Be With You Anymore”). Quizá, a pesar de la belleza de ciertas líneas, radique ahí el problema: en ser este un disco de historias y palabras más que de notas musicales, en haber sido compuesto a raíz de las letras y no tanto a partir de los arreglos y los samples.

Con todo, Lekman se cuida de no convertir sus penas en un camino escarpado y de dejar siempre una pequeña rendija abierta a la esperanza, ya sea en forma de dobles sentidos ( “Someone Else’s”) o de un cierto cinismo remilgado con el que se permite colar elegantes insultos ( “Some Dandruff On Your Shoulder”). Al igual que ocurre con la instrumentación, también más discreta e incluso peligrosamente cercana en ocasiones a la canción ligera ( “Erica America”), pero por la que se cuelan en ocasiones atisbos de los floridos tapices instrumentales de antaño. Ocurre esto sobre todo en el tema titular, en “The End Of The World Is Bigger Than Love” y en los fabulosos seis minutos de “The World Moves On”, que parecen tres y que son lo mejor del disco. Son esos momentos puntuales los que nos recuerdan lo frondoso que era aquel exuberante vergel llamado “Night Falls Over Kortedala” (2007), y los que nos ayudan a consolarnos y seguir pensando que aquello no pudo ser un espejismo.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar