Kneel Before Religious Icons Kneel Before Religious Icons

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Vatican Shadow Vatican ShadowKneel Before Religious Icons

7.4 / 10

Hasta hoy solo disponible en una edición limitada en casete, “Kneel Before Religious Icons” vuelve a la vida gracias al empeño e insistencia del sello Type Records, cada vez más volcado en una labor arqueológica de reediciones en vinilo de clásicos perdidos o descatalogados. En el caso que nos ocupa se trata del primer álbum, por llamarlo de alguna manera, de Vatican Shadow, grupo paralelo de Dominick Fernow al margen de Prurient y Cold Cave, los dos motores creativos y económicos que le roban más tiempo y energías. Es este un proyecto de alto voltaje que, de momento, solo maniobra a muy pequeña escala, con tiradas de poco más de cien copias por referencia, en el que Fernow se dedica a experimentar con la electrónica de inicios de los 90 y los beats industriales de los 80, con profundidad melódica y una tóxica capacidad de evocación que lo impregna todo.

Vatican Shadow concentra todos sus esfuerzos en la explotación visual y conceptual de una estética paramilitar acorde con las derivaciones sonoras que propone su música. Todas las imágenes de las carátulas de las cintas que ha ido vendiendo hasta el momento tienen que ver con la guerra de Irak, los títulos de las grabaciones –y también de las canciones– juegan sin disimulo a epatar por la vía del lenguaje bélico y, para rematar la jugada, el sonido que pone en práctica Fernow en este proyecto parece diseñado expresamente para gobernar toda esta iconografía del terror. Es una directriz musical radicalmente distinta de la que viene orquestando en Prurient, pues aquí prima el ritmo machacón, con la misma capacidad de intimidación que el techno industrial, los puzzles ambientales y los sintetizadores en progresión.

Lejos de sus eyaculaciones noise, “Kneel Before Religious Icons” es la particular aproximación del canadiense a la primera etapa de Aphew Twin, pero con mayor contundencia rítmica y un sentido del miedo y la violencia notablemente más agudizado. En esta grabación, además, el proyecto todavía estaba en fase inicial, y es de agradecer que se nos muestre en todo su esplendor primario e impulsivo, con un sonido crudo, bruto y sucio que le añade agresividad al contenido. Y aunque se le podrá acusar de repetitivo y reincidente, y de estar pensado y grabado a salto de mata, sin sutilezas de ningún tipo, lo cierto es que no es nada difícil imaginar el traqueteo imparable de estas canciones como banda sonora de alguna película de acción ambientada en un futuro apocalíptico. Todo un cumplido atendiendo a sus particularidades estéticas y expresivas.

Church Of All Images

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