Kiri No Oto Kiri No Oto

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Lawrence English Lawrence EnglishKiri No Oto

8 / 10

TOUCH

El australiano Lawrence English, músico experimentalista, artista sonoro, promotor-agitador de escenas y máximo responsable de la plataforma discográfica Room40, acaba de entregar “Kiri No Oto”, su primer álbum para el renombrado sello londinense Touch, un disco edificado sobre gases densos e inestables que reclaman imágenes de parajes naturales vírgenes, paisajes abiertos -casi apetece hablar de land art- que hunden sus difuminados contornos en esa calina a la que hace referencia el título. Soundscapes ingrávidos como la gasa o la niebla, que prefieren las medias sombras y el rumor de las mañanas frías, sin llegar nunca a sonar glaciales, gélidos o desabridos.

Las aventuras de English en el mundo de los microsonidos, las que hicieron de su anterior For Varying Degrees of Winter un trabajo tan sugerente, han dejado paso a un material sonoro mucho más orgánico y suelto, más amorfo y drónico, una surtida colección de sublimes atmósferas rebosantes de electricidad estática -y de matices- que pueden hacer pensar en la obra de Thomas Köner, Tim Hecker, Deathprod o BJ Nielsen. English concibió el álbum -su concepto- durante un húmedo viaje en tren entre las ciudades de Berlín y Cracovia; el despertar a la mañana brumosa durante ese trayecto alimentó su interés por crear un trabajo que reflejara en el plano sonoro la sensación visual -la necesidad de, en el proceso de observación de un escenario opacado por la niebla, centrar la atención bien en un sólo elemento del paisaje, bien en el conjunto del paisaje como un todo indivisible y visualmente inabarcable- que aquel día le produjo el fenómeno meteorológico. El resultado es un disco más aéreo que oceánico en el que los elementos singulares -instrumentos reales, mayormente órganos, siempre filtrados y manipulados, y foud sounds grabados por el artista durante sus viajes por Polonia, Australia, Nueva Zelanda o Japón- pierden protagonismo en favor de un plano general en el que los tonos puros se disuelven en un magma armónico informe, flotante, que pide ser escuchado a niveles sonoros -el disco se disfruta mucho más a volúmenes realmente altos- en el límite de lo saludable.

La de “Kiri No Oto” es música abstracta y anemocional, un muestrario de texturas aurales que se apoderan del entorno creando una extraña sensación de vacío físico y aislamiento, y que más que emociones o pensamientos enfocados induce a la contemplación y la calma psíquica. Música del subconsciente la mar de seductora.

Luis M. Rodríguez

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