Kindness - Otherness Kindness - Otherness

Álbumes

Kindness - Otherness

7.4 / 10

Hace cosa de un año se estrenaba Night Time, My Time, el álbum de debut de Sky Ferreira. Y en los días previos a su lanzamiento, había un runrún en las calles que hacía que no presagiásemos nada bueno de cara a dicho trabajo. El caso es que la muchacha era modelo y actriz además de cantante y se puso el foco más en sus escándalos que en la música que hacía (ya en el EP anterior demostró su valía). Luego salió el LP y sirvió para cerrar unas cuantas bocas. En el caso de Ferreira se temía por una especie de intrusismo que finalmente no fue así. No gusta que la niña mona de turno se meta en tu mundillo y encima se lleve todas las loas. Con Adam Bainbridge de Kindness pasa un poco lo mismo. No es modelo, pero tiene toda la pinta de serlo. Es delgado, elegante, alto y con una larga y cuidada melena. Todo en él hace pensar que lo lógico sería verlo sobre la pasarela antes que sobre el escenario. Pero no, el londinense se lo ha currado en esto de la música y ha superado los prejuicios de la industria, que los ha tenido que soportar, para convertirse, poco a poco, en el respetado artista aspira a ser.

Tampoco ayuda el tipo de música que hace. Si tuviésemos que comparar su álbum de debut con alguien, sería con Arthur Russell. Ambos tienen un gusto por el leftfield disco y el pop oblicuo y concienzudo. Junto a otros artistas de su generación, como por ejemplo su amigo Devonté Hynes de Blood Orange, o la citada Sky Ferreira, buscan la sofisticación por encima de la inmediatez. En otras palabras, no siguen la senda simplificadora de las estrellas del pop convencionales, sino que buscan el camino más difícil para lograr su objetivo. En el caso de Kindness esto se ha hecho aún más evidente en su segundo disco, Otherness. Si en World, You Need A Change Of Mind más o menos había una vocación por entretener gracias a su combinación de sonidos discoides, funk, synth-pop y new wave, en su continuación estamos ante un trabajo pop sumamente refinado. Tanto que algunos ya lo han tildado de poco accesible y aburrido. Puede que tengan algo de razón. World Restart, el single de adelanto, no es quizá un bombón tan apetecible como lo eran House o Gee Up. Es un ejercicio de funk añejo a base de vientos, pero la voz invitada de Kelela le da un toque negroide totalmente irresistible que, eso sí, puede que no empiece a revelarse en toda su magnitud hasta después de varias escuchas. Es decir, hay que darle más de una oportunidad a este Otherness para apreciarlo como se merece. No da en la diana en el primer disparo, pero conforme te adentras en él encuentras más y más recompensas.

Otro de sus momentos dulces es This Is Not About Us, con un piano sumamente refinado, unas bases metalizadas y unos coros de escándalo. Ideal para abrir una sesión con la sofisticación como hilo conductor. Además de Kelela también aparecen el rapero Manifest, Robyn (en la maravillosa Who Do You Love?, que incorpora un beat que nunca termina de arrancar) y Devonté Hynes, por supuesto, que por algo compartieron piso en el pasado. Todos ellos consiguen dejar su impronta en los temas en los que participan. Pero por diversos que sean estos invitados, no significa que el resultado final sea disperso o demasiado variopinto. Al contrario, Otherness es muy compacto, en el sentido de que todo fluye con mucha coherencia y naturalidad. Hay pizcas de house, soul, funk y R&B; muy negro todo para un músico blanco. Otro de los adjetivos que le podríamos encontrar a este trabajo es el de precioso. La producción es altamente refinada. Sí es cierto que la segunda mitad del álbum es algo más espesa. Especialmente la pesada balada Geneva, con una línea que se repite como un mantra: "Si pudieses leer mi mente / Sabrías lo que encontrarías". Suerte que por ahí ronda Why Don't You Love Me, que salva el tramo final.

En resumidas cuentas, si te gustó su álbum de debut, este trabajo, aunque es bastante distinto y algo más arriesgado, acaba resultando sumamente gratificante si uno tiene la paciencia necesaria para dedicarle el tiempo y las escuchas que se merece. No busques la inmediatez de antaño porque no la encontrarás. Aquí hay por encima de todo elegancia, savoir faire. Con sus imperfecciones y sus momentos flácidos, sí, pero hay piezas suficientemente interesantes como para mantener el interés y querer volver a él. La moraleja aquí vendría a ser: no te dejes llevar por las apariencias y los momentos más laxos, no dejes que los prejuicios y la impaciencia por la satisfacción en la primera escucha te hagan obviar un trabajo sumamente interesante. Adam Bainbridge puede ser irresistiblemente cool hasta el punto de dar rabia, puede resultar demasiado lacio por momentos, vale, pero el muchacho sabe lo que hace y lo que hace lo hace bien.

Tags: ,

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar