A Killer for That Ache A Killer for That Ache

Álbumes

Hilde Marie Kjersem Hilde Marie KjersemA Killer for That Ache

7.3 / 10

RUNE GRAMMOFON

Es importante tomarse las cosas con calma. Eso no es nada que yo vaya a descubrirle a nadie ahora. Que los discos, como las cosas, necesitan del tiempo, la costumbre y el espacio para crecer dentro de cada uno, tampoco. “A Killer for That Ache”, el primer álbum en solitario (ha cantado en algunos discos de standards de jazz) de Hilde Marie Kjersem, no es una excepción: a simple vista parece una coartada easy listening, algo así como una Norah Jones versión escandinava, empalidecida y refinada, quizás con un puntito excéntrico y caprichos en la voz, pero poco más. Uno de esos discos que suenan en las casas de gente mayor, en una cena un viernes después del trabajo. Jazz pop sin goteras, grietas ni aspavientos. El caso es que conforme los días y las escuchas van agolpándose contra estas canciones uno empieza a caer en la cuenta de los secretos que se esconden detrás de la voz de Hilde Marie, por debajo de las guitarras y el piano, siempre en primer plano. Como una habitación al otro lado de un tabique falso, el entramado de cuerda y viento, la suavidad en los arreglos a cargo de Jørgen Munkeby (de Shining) y Sjur Miljeteig, surge casi por sorpresa. Puede que los avisos, las primeras señales, de esa otra música dentro de “A Killer for That Ache” estén en los soplidos de trompeta de “Mary Full of Grace”, el eco del autoarpa en “Sleepyhead” o la mezcla de banjo y Rhodes de “Working Girl”. A partir de entonces, la belleza de cada detalle se va desplegando poco a poco, haciendo que ese momento en el que reparamos en ella sea lo único que importa.

Juan Monge

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