Kids Aflame Kids Aflame

Álbumes

Arms ArmsKids Aflame

7.1 / 10

Arms Kids Aflame MELODIC

Hace no mucho tuve la oportunidad de conocer a Todd Goldstein, alma de Arms. A priori, alguien que aún no se ha hecho mayor del todo. Maduro o no, lo que insinuaba su voz, transmitía cada uno de sus gestos y rezumaba su mirada era juventud, pero no esa que incita a poner cara de chulo, a ir de malote, o que se esconde por debajo de la ropa que nunca nos hubieran dejado llevar nuestras madres de haber podido evitarlo, sino otra basada en la timidez, en una mezcla de vergüenza y descaro, en la espontaneidad. Es decir, que Goldstein se quedó con esa parte tan ambigua, complicada y dulce de la adolescencia y la asumió de tal modo, que su “Kids Aflame”, su primer disco como Arms, es algo así como la visión adulta, con perspectiva, del mismo mundo de dudas, sensaciones encontradas y alegría efervescente que se encontró cuando el mundo llamó a las puertas de su habitación. Puede que precisamente por ello la frescura inunde cada esquina de este álbum, y que lo haga con especialmente en temas como “Shitty Little Disco” o “Pocket”. Pero es la llamada de la melancolía, la melancolía más adulta, vacía de tristeza pero llena de recuerdos, la que hace que se muevan cada una de estas canciones. Basta una escucha a “Jon the Scalator”, “The Frozen Lake” o “Sad, Sad, Sad” para darse cuenta de que lo tenemos delante es un canto a algo que ya tuvo su momento, y que sólo deja la incertidumbre de si volverá a suceder. Mientras tanto, los pies se han embarrado en el presente, y los ojos, fijos en el horizonte, siguen todavía sin saber qué hay al final del camino.

Luis Romero

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