Keep In Mind Frankenstein Keep In Mind Frankenstein

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Grand Archives Grand ArchivesKeep In Mind Frankenstein

7.5 / 10

Grand Archives  Keep In Mind Frankenstein SUB POP / ¡POPSTOCK!

Hay discos que son “grandes” sin necesidad de ser “perfectos”. Entendámonos: hay trabajos que adorarás, no por su nivel de genialidad, sino porque resultan redondos a un nivel más emocional y sin pretensiones. “ Keep In Mind Frankenstein” pertenece a esta última categoría. Al igual que el debut homónimo de Grand Archives, este segundo álbum opera en la humildad de un género mil veces practicado pero que, aún a día de hoy, puede proporcionar pequeñas grandes joyas como las que nos ocupa. Y repetimos: sin aspavientos, sin experimentos ni golpetazos sobre la mesa que vayan a cambiar el transcurso de la historia de la música. Porque no todo lo bueno en este mundo tienen que surgir a modo de revolución...

“Keep In Mind Frankenstein” deja a la vista dos de sus más significativas claves desde el principio. La primera está en el título del disco, y remite a aquel monstruo ideado por Mary Shelley. La segunda es un poco más enrevesada: el tema que abre el álbum, “ Topsy's Revenge”, captura la esencia de unas imágenes de 1903 en las que Thomas Edison electrificaba a un elefante salvaje en Coney Island. Sumemos dos más dos: Frankenstein, electricidad... ¿Son necesarias más pistas? Pero que a nadie se le pase por la cabeza el término “disco conceptual”, por mucho que se intuya en este segundo álbum de Grand Archives una intención que, positivamente, dé coherencia al conjunto de canciones: un grupo de composiciones diversas que han sido cosidas unas al lado de las otras para conformar un “monstruo” entrañable con el que es imposible no identificarse.

Analicemos las partes. La apertura de “Topsy's Revenge” supone una preciosa balada en la que la voz de Mat Brooke se trenza con una poderosa mandolina y un chelo en segundo plano para configurar una dulce y atemperada composición folkie sin nada de weird. Le sigue “ Witchy Park / Tomorrow Will (Take Care Of Itself)”, donde las diferentes partes son cosidas in situ en el interior mismo de la canción: arranca con ese folk-pop repleto de acordes luminosos y coros masculinos que no se avergüenzan de buscar una belleza delicada y casi femenina para, sutilmente, derivar hacia una emotiva balada en la que se mantienen estas constantes para dibujar el suave contorno de esos crescendos que ya en su debut se revelaron como la indeleble marca de la casa de Grand Archives. En el tercer corte, la fórmula se sublima en el single absoluto del álbum: “ Silver Among The Gold” parece sacado directamente del primer álbum de la banda, contorneando la sublime figura de un folk-pop para hombres a los que no les da vergüenza soltar alguna que otra lagrimita mientras bailan y corean salvas intensamente masculinas.

Estas tres canciones, pespunteadas con contundente hilo de plata, conforman los pies de Frankenstein: ya tenemos la electricidad, tenemos las extremidades inferiores.. Ahora sólo falta que el Nuevo Prometeo arranque a caminar. Y, realmente, camina como el monstruo del filme de James Whale: con una entrañable cojera que fuerza lentitud pero multiplica su singular belleza. “ Oslo Novelist”, el cuarto corte, baja el ritmo frenético de “ Silver Among The Gold” y establece una nueva cadencia que, a partir de aquí, ya no abandonará el disco: una balada de guitarras nocturnas que invocan un amanecer de tonos dorados. “ Lazy Bones” suena a Sigur Rós practicando un folk norteamericano despojado, sin megalomanías y con una voz sin dramatismos. “ Siren Echo Valley” (que más adelante tendrá su respuesta instrumental en otro corte titulado igual, pero con su correspondiente “ Part 2”) es un baladón folk desarmante y desnudo hasta el paroxismo, donde la voz de Brooke y la de Sera Cahoone (antigua compañera del cantante en Carissa's Wierd) se buscan la una a la otra en una noche sin luna. “ Left For All The Strays” es puro western-pop crepuscular con guitarras melancólicas y una armónica que obliga a entornar los ojos para escuchar mejor. “ Dig That Crazy Grave” sigue explorando los medios tiempos del sur norteamericano con una percusión que sabe a tabaco mascado y con una guitarra que asimila sin vergüenzas el country-pop crepuscular de Lambchop. Cerrando el disco, “ Willoughby” suena a fantasmagoría, a muerte de un monstruo sin happy end... pero con la emoción intacta.

En general, “Keep In Mind Frankenstein” suena a reverso apacible, a negativo de la hiperactividad del debut de Grand Archives. También suena a espantar viejos fantasmas (la eterna comparación con Band Of Horses, banda en la que también militó Mat Brooke). Y, para los que gustan de las comparaciones, suena a unos Fleet Foxes hipermusculando su vena pop, a unos The Thrills más enfocados o a los The Moody Blues más poperos y menos experimentales. Aun así, las comparaciones no te ayudarán a hacer pie en la parte honda de la refrescante piscina que supone este álbum, donde se parte de la figura de Frankenstein para dejársela olvidada en un desierto del sur de los Estados Unidos. El único cambio al respecto de la historia de Mary Shelley es que el incendio del molino ocurre al principio, coincidiendo con las incendiaras tres canciones iniciales. Ya se sabe que la pirotecnia de escenas como éstas están pensadas para el gran público. El resto, nos podemos quedar con lo que sigue. Que no es tan deslumbrante. Pero es igual de “grande”.

Raül de Tena

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