Kafka Trax Kafka Trax

Álbumes

Wolfgang Voigt Wolfgang VoigtKafka Trax

7.4 / 10

PROFAN

De Franz Kafka nunca se llegó a grabar su voz. Sí existen unas cuantas fotografías de su rostro anguloso y enjuto, de su mirada perdida, pero nunca nadie se molestó en ponerle un magnetófono delante, básicamente porque en Praga apenas se sabía de su existencia funcionarial y solitaria; no fue hasta después de muerto cuando su obra se empezó a apreciar, tras salvarse del fuego, trayéndole de manera póstuma el respeto que se le negó en vida. En esto, Kafka es muy diferente a Joyce –bueno, en esto y en muchas otras cosas, a pesar de que con ellos, y con Proust, comenzaba la literatura del siglo XX–, pues del irlandés sí se conserva todo, los manuscritos, las fotos, las cartas, la escatología y su voz leyendo su propia obra. Pero Wolfgang Voigt quería que fuera Kafka el protagonista de su última serie de vinilos, un ejercicio de techno avantgarde centrado en la manipulación violenta de segmentos de audio de voz humana, y a falta de la voz original, en alemán, del autor de “El Castillo”, que no existe, ha utilizado otras voces leyendo fragmentos de Kafka, que total, da lo mismo.

Un punto de partida completamente baladí, pues podrían ser también voces leyendo “La Flor De Usera” –insigne novela de Coto Matamoros sobre la vida de Mar Flores– y el resultado habría sido idéntico, quizá un poco menos áspero en las vocales, porque de lo que se lee, y lo que se escucha, apenas se entiende nada. Wolfgang Voigt, el padrino del sonido Colonia y una de las mentes más preclaras del techno alemán de los últimos 20 años –ya saben: fundador de Kompakt, responsable de Studio 1 / Mike Ink, y de Gas, y demás hitos clave de la música de baile más intelectualizada–, se planteó la trilogía “Kafka Trax” como un giro nuevo a sus últimos desarrollos techno, para los cuales había resucitado el no menos mítico sello Profan. Antes de estos vinilos habían existido dos maxis y un álbum, “Freiland Klaviermusik”, que eran un viraje hacia la vanguardia académica con piano atonal deshuesado y deslocalizado en una pulpa de techno de compases raros. Ahora, el techno arrítmico –o radicalmente reiterativo, machacón como un martillo que golpea contra un clavo en una tabla– se acompaña también de piano, pero sobre todo de loops de voces recortados hasta la última sílaba, que se extienden como un abanico de vocales y consonantes difíciles de identificar como lenguaje. No es un ejercicio nuevo –todo esto se puede rastrear décadas atrás, en Steve Reich y en la música concreta de los 60–; como tampoco lo era el disco de piano, que era muy John Cage, pero es una buena manera que tiene Voigt de seguir haciendo ejercicios y mantener la mente fresca, abierta, de seguir indagando en su registro más elevado.

“Kafka Trax” no añade nuevo material al ya publicado en esos tres maxis de tirada muy escasa; es la reunión de una obra ya cerrada y presentada en su integridad, para que conste y quede en los archivos. Una obra que le niega casi siempre al techno su cualidad hedonista (a veces sube el pitch, como en “Kafkatrax 3.2”, que es más Reinhardt, su hermano, que mismamente Wolfgang, él) y se convierte en una tabla de disección en la que el viejo Voigt afila los beats hasta convertirlos en puntas de cuchillo, en el que las cuerdas de piano cortan como filos de papel, los pianos son como una lluvia de granizo y la voz –esa voz que recita a Kafka, porque mola utilizar el nombre de Kafka, aunque, como decíamos antes, también pudiera ser el último libro de memorias de Dragó el que se estuviera leyendo, por ejemplo– un bucle cabrón que se enrosca en tu tímpano como una constrictor, ora apretando hasta romperte los huesos, ora sigilosa mientras te rodea por detrás. Incómodo, pero manteniendo el prestigio intacto, para variar.

Javier Blánquez

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar