Jummy Jummy

Álbumes

Gerry Read Gerry ReadJummy

7.2 / 10

Con solo 20 años Gerry Read se ha convertido en una de las voces más distintivas de la escena house británica. Tanto por su música como por su alergia a la exposición pública, es una figura que claramente prefiere buscarse sus propios senderos a recorrer las rutas predominantes en el conglomerado electrónico actual del Reino Unido. De hecho, a la hora de trazar paralelismos, si a algo recuerda su manera de trabajar es a Theo Parrish. Como el maestro de Detroit, Read busca potenciar el componente humano de sus producciones por la vía de la frescura de las primeras tomas, el swing humano en los grooves, las texturas descarnadas y la reivindicación de la belleza de las imperfecciones.

Hasta la fecha su sonido rasposo y deslavazado había cristalizado en una retahíla de maxis, primordialmente para el subsello de RAMP Fourth Wave (que también edita el disco), en los que su receta había quedado más que definida; ritmos galopantes tocados a la batería por él mismo, insistentes loops de recortes vocales y apuntes melódicos de instrumentos inherentes a la tradición house como el piano o el órgano. Pocos ingredientes pero con los que se había bastado para mantener el listón en lo más alto. El secreto está, sin duda, en la energía bruta que desprenden los tracks. Cortes que, volvemos a la comparación con Parrish, no son fáciles de pinchar pero que una vez introducidos garantizan bailes desatados.

En “Jummy”, su álbum de debut, la fórmula se mantiene intacta. Demasiado, quizá. Y es que a pesar de que, uno a uno, el nivel de las producciones sigue siendo intachable, el disco acarrea el eterno lastre que suele asolar a muchos productores de música de baile a la hora de enfocar un trabajo largo; el disco suena más como una colección de tracks que no como un ente conceptual con un ecosistema sonoro equilibrado. En otras palabras, las trece canciones que lo componen podrían haber aparecido en, pongamos, tres EPs separados y el efecto hubiera sido el mismo.

Evidentemente se pueden encontrar excepciones que contradigan esta idea y que, al final, permiten que sea un disco de resultados notables. Más teniendo en cuenta la juventud del productor, que probablemente explorará caminos aún más recónditos a lo largo de una carrera que se prevé, como poco, de lo más sustanciosa. Entre los cortes que muestran a un Read más aventurero destacan el inicial “Four Miles”, cuyo manejo de la simplicidad prueba que estamos ante un talento fuera de la norma, la enrevesada a la par que balsámica “Idiot”, en la que muestra su cara más cerebral sin olvidarse de la estimulación sensorial (un poco como si Actress compusiera pensando en brisas mediterráneas en vez de ambientes tóxicos), o el jazz cubista de “Gibbon”. Por otro lado, cortes de tendencias más espectrales como “Moving Forward” o la conclusiva “Sidecar” demuestran que su potencial también puede multiplicarse por la vía de abstracción. El resto de tracks son igualmente grandes muestras de inventiva house, especialmente highlights como “Evidence”, “Crawl” o “Make A Move”, pero quizá pecan por exceso, más teniendo en cuenta la fecundidad que ha mostrado Read en el apartado de EPs. Así pues, un recorte del minutaje y algo más de rigurosidad en la selección del tracklist sin duda hubieran jugado a favor del resultado global. Aún así, un debut brillante y esperanzador.

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