July Flame July Flame

Álbumes

Laura Veirs Laura VeirsJuly Flame

8.1 / 10

Laura Veirs  July Flame BELLA UNIONPara qué negarlo: nos encantan los clichés. La posibilidad de reducir cualquier cosa a cuatro trazos confusos, cuatro rasgos que permitan amputar la complejidad y acabar homogeneizándolo todo, es demasiado tentadora como para dejarla pasar. Y es por eso mismo por lo que cuando vemos a alguien como Laura Veirs, acabamos resoplando y enunciando un definitivo “ah, esta es una indie de manual”. Seguro que lo han oído antes: Laura Veirs, la indie más indie del indie estadounidense. Con sus camisetas a rayas, sus gafas de bibliotecaria en excedencia y esas guitarras kingsize que parecen más un escudo que un instrumento, la de Colorado parece prestarse al juego pero, como casi siempre, no todo es tan sencillo como parece.Y es que, por más que todo lo anterior pueda ser cierto –aunque algo exagerado, dicho sea de paso–, la Veirs es mucho más que cuatro trazos confusos. La autora de “Year Of Meteors” (2005) es, ante todo, una notable compositora especialmente dotada para transformar sus grabaciones en completas cartografías de los estados de ánimo; emociones moduladas a golpe de guitarras y violines que, como vuelve a demostrar “July Flame”, brillan más y mejor cuando se dejan abrazar por las enredaderas del folk y las confesiones a media voz. Esto último viene a cuento de “Saltbrakers” (2007), el disco “de banda” con el que la estadounidense sacrificó parte de su magia y encanto entre arreglos más enérgicos y, según se mire, más convencionales. No es que fuese un mal disco; es que le faltaba algo.A “July Flame”, en cambio, le sobra emoción y detallismo. Puede que no haya un single tan rotundo y redondo como “Saltbrakers” –o sí: “Summer Is The Champion”, con esos vientos, es una maravilla–, pero el séptimo disco de Veirs va más allá de hitos puntuales para transformarse en un cálido y mullido receptáculo del que las canciones salen reforzadas e inmensas. No hay apenas fisuras en un trabajo que arranca clásico y juguetón con “I Can See Your Tracks”, va ganando altura entre melodías a lo Joanna Newsom, coros propios de Fleet Foxes y confortables arreglos de cuerda, y llega a la cima con las preciosas “July Flame”, “Sun Is King”, “Life Is Good Blues” y “Make Something Good”, ésta última a medias con Jim James ( My Morning Jacket).Es éste un disco que pretende ser estival, pero no a la manera desenfadada y loca del pop californiano, sino de un modo melancólico y calmado. Un calma teñida de optimismo que la voz de Veirs convierte en algo cercano, apetecible y balsámico. Un disco que es un escondite perfecto para el frío invierno. Luís Izquierdo

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