Joy One Mile Joy One Mile Top

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Stellar Om Source Stellar Om SourceJoy One Mile

8.3 / 10

“Joy One Mile” es la demostración de que un hecho azaroso e inesperado puede desencadenar grandes cambios. La vida de Christine Gualdi era muy distinta hasta aquel día en que se conectó a la página de eBay y, por casualidad, se encontró con un vendedor que ofrecía una Roland TB-303 a un precio ridículo –25 euros del ala, que como bien saben los compradores de máquinas es poco más que regalado; no te dan esos precios ni en el Cash Converters–: hasta ese día, la música que firmaba como Stellar Om Source circulaba por la escena electrónica underground de influencia cósmica, perfectamente en sintonía con la de otros artistas bien conocidos como Rene Hell y Oneohtrix Point Never, con discos editados en sellos tan representativos de lo hipnagógico y lo espacial como Olde English Spelling Bee y Ruralfaune (cuando no autoeditados en un CD-R tiradísimo). Educada en la vanguardia electrónica francesa, estudiante de música concreta en la tradición de Pierre Schaeffer y posteriormente fascinada por los sintetizadores que requerían mano de pulpo para tocarlos, a lo Jean-Michel Jarre, su música era flotante, amorfa y ampulosa. Como a cualquier persona de este tiempo, el techno le atraía, pero no lo suficiente como para modificar todo su discurso de un día para otro. Pero entonces es cuando entraron en juego las fuerzas del azar y, a las primeras líneas hay que remitirse, y apareció en su vida ese maravilloso cacharro para crear basslines ácidas. Y así, la Stellar Om Source planeadora empezó a trabajar con el bombito.

Repasando su discografía, hay un semi-vacío entre 2011 y 2013, sólo ocupado por giras, un podcast para Juno Plus y un par de maxis, un “Image Over Image” que pasó desapercibido pero que fue su primer ensayo con el lenguaje del techno y el house primitivos, más el primer prensado de “Elite Excel”, su ingreso en la familia RVNG INTL. con un remix de Kassem Mosse en la cara B. Ese año de silencio parcial fue el que Christine ocupó en aprender otro lenguaje para las máquinas y maneras de crear ritmos; fue su regreso a un pasado igualmente estelar y meditativo –las intenciones viajeras y psicodélicas de su música no se han perdido–, pero con la pista de baile como objetivo a la vista. El remix de Kassem Mosse, de hecho, fue la excusa para que el productor alemán –nombre real: Gunnar Wendel– le echara una mano a la hora de dar forma a seis pistas más que finalmente han constituido la forma de este álbum que va a posicionar a Stellar Om Source como la Laurel Halo de 2013, ya que su trayecto estético –de la hipnagogia al techno, y de ahí hacia vías de futuro por ahora desconocidas– es prácticamente el mismo. Lo que más asombra de “Joy One Mile” es el aplomo con el que está compuesto: nada en su mecanismo es defectuoso, consigue sonar reverencial con lo antiguo, pero en sintonía con lo nuevo, como si las primeras referencias de Transmat o Underground Resistance (que siguen sonando actuales, sólo que con esa producción remota a la que se le ha apagado un poco el brillo) se hubieran planchado hoy.

El álbum recupera “Elite Excel”, que es como un track del primer Mills internándose por la jungla de otro sistema solar, con esas programaciones enrevesadas de caja de ritmo, con esos sintes que emiten destellos pálidos de estrellas lejanas, y también el remix de Kassem Mosse, más pegajoso y lento, más pesado; no fluye, sino que se arrastra por el suelo del dancefloor como una babosa sideral. Los seis temas restantes son nuevos, y mantienen el nivel sin problemas: “Polarity” comienza minimalista y zumbador, como algo de Plastikman de 1993, y gira radicalmente hacia el funk cósmico iluminador de Derrick May en cuestión de segundos, para a continuación volcarse en cuerpo y alma con el estilo de Kevin Saunderson en “Par Amour” (que es el “Big Fun” de este álbum). “The Range” es tormentosa y oscura, tiene bajos grime y unos sintes furiosos propios de la primera etapa de UR, y “Trackers” exhibe la primera línea de 303 verdaderamente musculosa. Hacia el final, “Fascination” se quita el sombrero ante Carl Craig, y “Natives / Most Answers Never Unveiled” funciona como resumen de todo el viaje: delicado cuando conviene, rugoso a la hora de trabajar los ritmos, con un remate ácido infalible. Sin duda, no es un disco original este nuevo de Stellar Om Source, pero tiene dos aspectos que juegan decisivamente a su favor: el factor sorpresa y el factor calidad, y es que poca de la música nostálgica de la edad dorada de Detroit que se ha publicado en los últimos años –y eso afecta a sellos como Rush Hour, Running Back, Crème o Delsin, pero no a L.I.E.S.– ha alcanzado un nivel de depuración y embrujo como ésta.

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