Journey to the West Journey to the West

Álbumes

Monkey MonkeyJourney to the West

7.1 / 10

Monkey Journey to the West XL / POPSTOCK!Puede que despiste empezar a hablar de Monkey, uno de los últimos proyectos conocidos de Damon Albarn (esta vez, junto al responsable del diseño de los personajes de Gorillaz y el director escénico Chen Shi-Zeng), reflexionando acerca de la manera en la que la capacidad de producción y el abaratamiento de los costes dentro de cualquier proceso de fabricación que ocurra dentro de sus fronteras han colocado a China en el centro del mundo, pero la verdad es que “Journey to the West” parte de esa misma sucesión de hechos que han hecho de la economía y los intereses de unas cuantas empresas (y sus exigencias dentro de la política internacional) el motor de cualquier sociedad moderna. Es una obra concebida desde, hacia y para la globalización. Un disco que compila, recapitula y cataloga las distintas músicas que Albarn compuso por encargo del director del Teatro Châtelet de París para la adaptación a la ópera de una novela del siglo XVI de Wu Cheng’en –convertida en uno de los paradigmas de la literatura china- y que llevó al londinense a adentrarse en la cultura tradicional china, a estudiar las escalas que dominan la música antigua (y no sólo asiática), en una inmersión que en el álbum se ve representada a partir del primer minuto de “Monkey’s World”. El sonido desfila y convierte esa mezcla de electrónica, distorsión abrasiva y ritmo galopante en la banda sonora de esta historia sobre honor, orgullo y respeto. Los tres golpes de percusión sintética que preceden a la trompeta con la que se cierra este primer tema abren cincuenta minutos que son toda una exhibición de talento para la asimilación y la comprensión de música (en apariencia) extraña para Albarn, que él domina aquí -como ya ocurrió con “ Mali Music” (Honest Jon’s / EMI, 02) y su viaje por la música africana- gracias a un código universal: el valor del sonido, de sus estructuras y la forma de combinar sus recursos, dando luz a reconstrucciones de música del pasado tan bien pensadas como “Heavenly Peach Banquet”, “I Love Buddha” o “Monkey Bee”, en un conjunto que mantiene siempre el carácter narrativo de los originales representados en escena. Y es precisamente la manera de jugar con el clima y el tono dentro de la acción de esta historia la que lastra el recorrido del disco, haciendo que algunas partes dentro de esta aventura pierdan interés. Miguel Román

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