Journey With The Heavy Journey With The Heavy

Álbumes

Dro Carey Dro CareyJourney With The Heavy

7.6 / 10

RAMP RECORDINGS

La presencia de Dro Carey en el ecosistema electrónico inglés no es nueva –en los dos años que lleva participando en clubes y sellos su currículum se ha abultado con EPs en Trilogy Tapes, Templar Sound y, especialmente, con ese “Candy Red / Hungry Rose” para Hum + Buzz, el sello de Optimum e Ikonika–, pero que no sea un recién llegado no impide, de todas formas, que cada vez que publica algo su música se sienta como nueva, precisamente porque no es fácil de clasificar ni de asociar con otros productores. Dro Carey, que se llama en realidad Eugene Hector, empieza sus tracks con una paleta de sonidos equivalente a la del actual post-dubstep –sintes líquidos, bajos que presionan, partes vocales sampleadas y dejadas únicamente en un esqueleto de sílabas–, pero sus resultados difieren de la organización precisa y club-friendly que se puede encontrar en sellos como Hessle Audio. En otras palabras, Dro Carey te enseña el desvío que lleva hacia el house, amaga con ir por ahí, y finalmente se desvanece en el aire.

Su prestidigitación bass se ha doctorado en este primer álbum para Ramp Recordings, editado en doble vinilo y compuesto por siete temas a los que no les sobra ni les falta nada. Se extienden hasta los cinco minutos (y medio) y en ellos Dro Carey da con una fórmula propia: el beat nunca es demasiado rápido ni parece estar cerrado; los golpes avanzan de manera asimétrica, como si encontraran obstáculos por el camino o tuvieran una tara que les impidiera caminar en la dirección recta, como si este post-dubstep volviera del club a casa en un estado de embriaguez exagerado. Pero que el beat entre y salga, y que las cajas sean inconstantes, no le restan impacto a cortes como “Talk Smak” o “Motorvibe”: es la técnica de Dro Carey la que consigue mantener en cohesión tanta abstracción amorfa y tanto sinte que parece desafinado. En condiciones normales, música como la de “Journey With The Heavy” provocaría un estado de mareo o dislocación de la realidad, se escucharía como bajo los efectos de la ketamina, pero el acierto del artista está en saber encontrarles el punto amable con el uso de los samples vocales, que no son más que incisos femeninos de dulzura incapaces de formar una sola palabra.

Todo este planteamiento se extiende por los más de 30 minutos del mini-álbum, a veces con más inclinación hacia el deep house y el 2step – “Tarred Adonis”, por ejemplo, donde los teclados se tuercen con maniobras extrañas–, y casi siempre volcándose en un tipo de producción que hace unos años no hubiéramos dudado en etiquetar como wonky y ahí está el ejemplo de “958” para poner la evidencia sobre la mesa. Como decía, hay algo travieso en Dro Carey que le lleva a deformar aquello que pudiera ser bello, como si expusiera el sonido de Ramadanman ante uno de esos espejos que adelgazan o engordan. El hombre encuentra un atractivo irresistible en comprender los mecanismos de funcionamiento del nuevo house inglés evolucionado a partir del dubstep y, una vez asimilados, en vez de replicarlos, se dedica a destruirlos sin renunciar a escupir algún bajo durísimo de vez en cuando ( “Brite Lotion”, “Velvet Mouth”) o hilvanar envolturas de seda deep ( “Journey With The Heavy”). Al final, este doble pack en vinilo nos viene a recordar que el futuro, generalmente, lo escriben los outsiders.

Robert Gras

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