Jared’s Lot Jared’s Lot

Álbumes

Gary War Gary WarJared’s Lot

7.8 / 10

Aunque quizá su nombre no haya alcanzado la exposición que recientemente han logrado gente como Ariel Pink o John Maus, Gary War es miembro de honor de una hipotética versión pop de la new weird America. Una cofradía que también podría incluir a gente como James Ferraro o las transmisiones de Not Not Fun y que, entre otras cosas, se asienta sobre la búsqueda de nuevas realidades a partir de una nostalgia plenamente auto-consciente. En el caso de War (nombre real Greg Dalton) esta visión ha ido evolucionando desde la lisergia pop a (muy) baja fidelidad de “New Raytheonport” (SHDWPLY Records, 2008) a las mutaciones post-punk bañadas en fuzz de “Horribles Parade” (Sacred Bones, 2009) hasta el regusto industraloide de “Police Water” (Sacred Bones, 2010). Un trayecto dominado por constantes como la psicodelia, las estructuraras fragmentadas siempre al borde del caos, las atmósferas marcianas y unas inclinaciones cada vez más sintéticas. Todo ello, mejorado y refinado, culmina ahora en este “Jared's Lot” que edita Spectrum Spools.

Si algo caracteriza a los trabajos de War es una densidad que hace necesaria diversas escuchas para tomar plena consciencia de lo que esconden. En esta ocasión, sin embargo, ya desde el primer momento se perciben algunos factores diferenciales sobre sus lanzamientos previos; los sintetizadores han ganado definitivamente la batalla a las guitarras inundadas de reverb, la producción es más pulida y las composiciones ganan en concisión y precisión. Si a todo ello le sumamos que esta optimización no ha mermado ni un ápice la singularidad de su distintivo universo sónico el veredicto solo puede ser uno; estamos ante su disco más sólido hasta la fecha.

Volviendo a la nostalgia de la que hablábamos al principio, la mirada de “Jared's Lot” está claramente enclavada en los ochenta. Y es que, en líneas generales, el álbum podría entenderse como el disco synth-pop de Gary War; synth-pop enrarecido de la escuela Gary Numan, se entiende.

Aún así, tanto por detalles de producción como por diversidad en los matices estilísticos esta definición es sin duda parcial. En “Thousand Yard Stare”, el primer corte, suena como un John Maus poseído por espíritus demoníacos, alcanzando momentos de intensidad pasional incluso superiores a las del de Minnesota. Una comparación que resulta igual de válida en la ceremoniosa “Find Our Way”. Pero como ya habíamos apuntado el disco permite pocas categorizaciones genéricas, sobre todo en transmisiones tan particulares como “Advancements In Disgust”, que combina un bajo en clave post-disco comatoso con chispazos de electrónica wonky y vocales perturbadas (y perturbadoras). Un espíritu subversivo que también se percibe en “World After”, en este caso como si fuera una grabación perdida y desfigurada del “Odessey And Oracle” de The Zombies. Repercutiendo en el juego de contrastes, también hay espacio para composiciones más cercanas al rock, como la turbulenta “Pleading For Anhihilation”, en la que visceralidad inherente en su propuesta alcanza las cotas más elevadas. Pero si al principio del párrafo decíamos que este era un disco de synth-pop es por canciones como “ Superlifer”, “Carefree” o la conclusiva “Muscle Dysmorphia”, en las que War parece fundir los espíritus de bandas como Ultravox, Telex o Heaven 17 y hacerlos resurgir desde una perspectiva retorcida y alienada, como si el futuro sintético imaginado por esas bandas hubiera cobrado cuerpo en forma de distopia enfermiza. A decir verdad, no sabemos con certeza si la visión de War busca revivir el pasado, imaginar el futuro o es simplemente su interpretación del caótico presente, pero lo que sí es una certeza es que nunca la había plasmado de manera tan convincente como en este disco.

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