Jahmanji Jahmanji

Álbumes

Jammer JammerJahmanji

7.9 / 10

Jammer  Jahmanji BIG DADA

No soy negro, no vivo en Londres y no calzo rastas de la longitud de una cobra, pero debo decir que me he sentido identificado, incluso hermanado, con el colega Jammer. Al tipo le encanta el dinero y así nos lo hace saber continuamente a lo largo del disco que nos ocupa. Yo también me pirro por los billetes. De hecho, el texto que estáis leyendo no lo escribo por amor al arte: tecleo para hacer caja. Pero hay otra cosa que define la personalidad (y también la música) de este rapper/productor y que me ha llegado todavía más hondo en la molleja. Jammer es un tipo de los 90. Como yo. Pertenece a la casta de nostálgicos que todavía sueñan con el retorno de tan llorada década. Me ha llegado al alma que le dedique un tema enterito a dicha pulsión. Hablo de “Back To The 90s” –breakbeat acelerado, sintetizadores retro, raps hooligans a lo The Prodigy–, un corte que invoca al espíritu de los viejos 90, recuerda la grandeza de las Air Max y parece hecho para contentar a los que nos tiramos aquellos años pegados a una pastilla, a la caza del chumino silvestre en clubs y raves ilegales.

Dicho esto, y presentados mis más sinceros respetos por un alma gemela, resulta necesario apuntar que Jahmek Power no es ningún recién llegado al continuum hardcore británico. Los habitantes de Grimeland deberían erigirle una estatua dictatorial como en la que su tiempo Michael Jackson levantó en su propio honor. Ha estado ahí desde el principio (formó parte de la N.A.S.T.Y. Crew), se ha ganado el respeto de toda la comunidad (desde los más underground hasta los que han dado el salto a las listas), ha trabajado codo con codo con los mejores del género (Kano, Wiley) y ha remezclado a grandes superhéroes del subsuelo british (Roots Manuwa). Quizás por eso este esperadísimo LP ha sido escuchado con respeto reverencial por los círculos más puristas del grime que, asustados ante la pujanza pop de estrellonas como Dizzee Rascal, pedían a gritos un retorno a la esencia del movimiento. Jammer les ha dado lo que buscaban y más. En su misión por rescatar el quillismo UK de toda la vida, se ha acompañado de productores de la talla de Toddla T o Mumdance y de voces respetadas como los “griminales” de Boy Better Know, el gran Lickle J o Newham Generals. Sin concesiones, vaya. Con los tacos por delante.

En esta tesitura arrabalera de gorra gigante, porro apestoso, bolsita de MDMA y mecheros de gasolina, “Jahmanji” –no confundir con la película “Jumanji”– se revela como un recorrido por los sonidos negros británicos más ásperos, inmediatos y rabiosamente clubbers. Jammer despliega una lírica que no engaña a nadie: pasta, fiesta sin parar, tías buenas, yo la tengo más larga, te meto una hostia imbécil, etc. Dialéctica de extrarradio perfectamente engrasada, con un tono nasal a lo Busta Rhymes y al servicio de una maquinaria sonora repleta de breakbeats trotones que parecen grabados en un garaje ( “10 Man Roll”), bases de house gitano con coros beodos (grande “Party Animal”), sintetizadores dramáticos que evocan los sonidos rave de los 90 ( “One Too Many”), nerviosas polirritmias hinchadas a base de efectos cósmicos ( “Don’t Play With Me”) y toda la parafernalia que uno pueda imaginar en un camposanto actualizado de la vieja escuela negra británica.

En manos de Jahmek Power, el grime adquiere un componente amoral, fiestero, bastardo, amenazador y amateur. La chulesca y masculinísima “Better Than You” es crunk británico con hedor axilar de suburbio –uno de los mejores cortes del álbum–, mientras que, en “One 4 Me”, el tipo combina soul cibernético y un fondo rave cósmico con la misma facilidad con la que lanza un japeto a la acera. En estos midtempos, cuando clava los dedos en los teclados, se fuma los bajos del tirón y surfea sobre pedorretas grimosas en la caja de ritmos, nuestro héroe consigue sus mayores logros. Ejemplo más claro: “Murkle Mode”, otro highlight de pisada fuerte y gesto perruno que encuentra su hábitat natural en un coche tuneado con pistola en la guantera. “Jahmanji” es primario, suena lo-fi, tiene el nervio que el grime parecía haber perdido, bebe de diferentes estilos sin perder de vista su genoma callejero y apela a la honestidad brutal que todos esperamos de un producto como éste: fajos de billetes, música fiestera, nostalgia de los 90, novias pendonas de grandes mamas, patatas fritas con vinagre a las siete de la mañana en Brixton, graves al máximo en el buga, incisivo de oro con incrustación de brillante… El alcantarillado de Londres tiene nuevo Mesías.

Óscar Broc

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