Trevor Jackson presents Metal Dance: Industrial, Post Punk, EBM, Classics & Rarities 80-88 Trevor Jackson presents Metal Dance: Industrial, Post Punk, EBM, Classics & Rarities 80-88

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Various VariousTrevor Jackson presents Metal Dance: Industrial, Post Punk, EBM, Classics & Rarities 80-88

8 / 10

En casa de Trevor Jackson hay más polvo que en toda la campiña inglesa una tarde de verano. El mítico DJ de la escudería Output y miembro fundador de la banda Playgroup debe tener una liada en el salón que sería necesario el recopetín para el más esforzado de los Don Limpio. Se jacta de tener 50.000 discos. All together. 50.000 discos de Dios son muchos discos. Me imagino que cuando desde la oficina de Strut se le propuso un doble CD-mix con el que engordar la discografía del enciclopédico sello británico, se echaría a suertes la temática o el estilo a abordar. Porque Trevor Jackson puede hablar horas de cualquier estilo que se precie de haber existido en las últimas tres décadas (y probablemente hasta cuatro, porque si alguna década define al responsable de impulsar las carreras de Blackstrobe, Colder, LCD Soundsystem y The Rapture son los 70s más punkies, mucho más definitivos en su gusto musical que los 80s de purpurina).

Como DJ ya es harina de otro costal. Por lo menos esa es la impresión que he tenido cuando lo he visto en directo. La última vez que lo disfruté en acción fue en verano de 2004, en una de aquellas fiestas de clausura del FIB, en la playa (cuando el porcentaje de asistencia estaba aún 60 a 40 en favor de los nativos). Tampoco es buena referencia, porque aquello parecía una verbena de Sant Joan tardía más que un encuentro de indies ansiosos por bailar lo último de lo último. Lo que está claro y es impepinable es que Trevor Jackson tiene todos los discos. Otra cosa es que sepa enlazarlos y estructurar una sesión. Pero bueno, lo que aquí nos ocupa es su rol de selector, que es para lo que le han contratado en Strut, para firmar la selección de este compilado titulado “Metal Dance: Industrial, Post Punk, EBM Classics & Rarities 80-88”, que según el propio Jackson debería titularse “Trevor’s Teenage Years” –el artista se jacta de haber ido a clubs desde la muy tierna edad de 13 o 14 años–. Este disco, en realidad, no consiste en un recopilatorio de sonido industrial/EBM y de oxidada new wave con el acento didáctico y enciclopédico con el que nos tiene acostumbrados Strut (un sellazo de los de aprender mucho), por mucho que aparezcan temas eminentes de Nitzer Ebb ( “Control I’m Here”), Portion Control ( “Divided”) y Severed Heads ( “Dead Eyes Opened”) en la primera categoría, y de Pete Shelley ( “Witness The Change”), 400 Blows ( “Pressure”), Cabaret Voltaire ( “Seconds Too Late”) o Jah Wobble ( “Invaders Of The Heart”) en representación de la segunda. Más bien es un recorrido por entre los pliegues musicales de la adolescencia de un Trevor Jackson que, por entonces, dejaba mecer su imaginación a través de las ondas hertzianas y el acento inmaculado de John Peel. Unos tiempos en los que el post-punk se filtraba por el alcantarillado de clubs londinenses como Embassy Club o Camden Palace, que era por donde se dejaba caer para escuchar cosas como The Human League, que fue la banda que realmente le dio el espaldarazo definitivo a su afición desmesurada por la música sintética más morbosa.

Desde entonces, y con una querencia especial por el reverso más oscuro del baile –que es a lo que alude el título de la entrega–, con temas como “The Chase” (Moroder) por bandera, nuestro jovenzuelo aprendió, sentado en la barra del club y babeando, lo que a su juicio tenía que ser el verdadero sonido disco: él siempre fue más de DAF (recupera el ‘Gabi Mix’ de “Brothers”) y Alien Sex Fiend ( “Under The Thunder” inaugura el segundo CD) que de Fleetwood Mac; estos últimos muy reivindicados últimamente, todo sea dicho). A Trevor, seguramente, le hubiera gustado ser otro Trevor (seguramente Trevor Horn). También hubiera disfrutado mucho de nuestra ruta valenciana, casi tanto como The Hacker y Miss Kittin. Vivimos un buen momento en lo que respecta a la reactivación nostálgica de la minimal wave y demás derivados del sonido metálico, frío y decadente, y a ese festín no podía faltar uno de los personajes con más olfato de la escena. Por cierto, muy grande que se haya acordado de “nuestros” Diseño Corbussier ( “Golpe De Amistad”), una especie de Throbbing Gristle a la ibérica que también castigó estómagos con saña en su día. El reverso de nuestros 80s, los más olvidados por perversos, y por ende más reivindicables. Menos mal que el pequeño Trevor estuvo donde había que estar.

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