It's Up To Emma It's Up To Emma

Álbumes

Scout Niblett Scout NiblettIt's Up To Emma

7.5 / 10

Hace tiempo que Scout Niblett se ha posicionado como una de las voces más personales de esa generación de cantantes femeninas que prefieren la crudeza y la honestidad al artificio y la perfección. Y todo con un marcado carácter confesional en el que la música toma el lugar de la terapia. Niblett, además, se caracteriza por ese acercamiento al blues y a la americana desde el respeto, entre la reinterpretación y el homenaje, que a priori podría resultar extraña en una intérprete británica. Pero ella ha hecho tan suyas estas cualidades que a nadie le sorprendió que hace unos años Bonnie 'Prince' Billy decidiera grabar “Kiss” en su compañía. Tres años después del magnífico “The Calcination of Scout Niblett”, la artista vuelve con un álbum que sin duda se acerca mucho más a lo que buena parte de los fans de Cat Power habrían esperado de “Sun”: Niblett no sólo sigue fiel a ese folk-rock primigenio de carácter confesional, sino que cada vez se aleja más del ángulo algo distorsionado que emparentaba a la británica con el grunge en favor de un sonido más depurado, aunque sin olvidar esa crudeza que caracterizan su trabajo y que a veces se agudiza hasta recordar a la PJ Harvey de los 90, como sucede en en “ Second Chance Dreams”. Pero ojo, que Scout Niblett, ante todo, sigue fiel a su propio estilo: ese rock bastardo que bebe del folk, del grunge (algo menos en este disco) y ese característico alejamiento de cualquier exceso de producción.

A priori, “It's Up To Emma” puede parecer un trabajo continuista de Niblett: la atmósfera opresiva, las letras enfermizas (aquí se llora un amor perdido, con desgarro, sin duda, pero sin histrionismo, llegando incluso a dar las gracias a esa ‘otra’ que le ha robado el novio pese a que está decidida a comprarse una pistola, como canta en “Gun”) y, por supuesto, esas melodías que se construyen en torno a la tensión. Pero a diferencia de otros trabajos de Niblett, aquí hay momentos en que se ve la luz, una luz tenue, crepuscular, pero una luz que asoma en “My Man” y en “Could This Possibly Be?”, en la que se muestra dubitativa ( “¿me atrevo a enfrentarme a la verdad?”, se pregunta). Es el mismo tono que usa en “What Can I do?”, en la que los violines sustituyen la fiereza de su guitarra. Incluso versiona en “Scrubs” un original de TLC (acompañada de Emil Amos) y en la que juega con más registros vocales de los que suele emplear (en este álbum se la siente más segura y atrevida). “It's Up To Emma” no es una excepción con respecto a la discografía de Niblett y su escucha no es fácil, ni cómoda, ni agradable, pero es brutalmente honesta y, desde luego, logra conmover.

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