It?s Not Me, It?s You It?s Not Me, It?s You

Álbumes

Lily Allen Lily AllenIt?s Not Me, It?s You

6.5 / 10

LILY ALLEN  It’s Not Me, It’s YouEMI

Cuando dio el campanazo en la blogosfera y se convirtió en la primera gran artista de MySpace y de la generación i-Pop, su ‘persona’ se antojaba ideal para ser odiada. En cambio, muchos tuvieron que tragarse sus prejuicios y disfrutar sin miramientos de “Smile” (06), un debut moderno y urbano, veraniego e incisivo. Un fresquísimo catálogo de pop londinense especiado con aromas de reggae blanco con el que Lily se hizo rica si no lo era ya. Entonces se tiró a la piscina del amarillismo y comenzó a demacrar su estilo con mentiras y provocaciones con los que seguir presente en los tabloides durante tres años de sequía discográfica. Hoy vuelve a maquillarse radiante con “It’s Not Me, It’s You” bajo el brazo, y de nuevo se viste sus vestidos de pija insoportable. Pero muchos, más que dejar de quererla, hemos aprendido lo que su debut no consiguió enseñarnos: a no soportarla.

Recientemente, sus atrevidas versiones de The Clash y Britney Spears nos hicieron albergar esperanzas, pero no era para tanto. La brisa que soplaba natural en hitazos como “Smile” y “ LDN”, parece expulsada desde grandes ventiladores de escena en este nuevo trabajo. Queda poco de aquel desenfadado crossover ska, ni siquiera geniales ideas como la de samplear a Professor Longhair. Leyendo más entrelíneas, nos damos cuenta de que aquí a quien se echa de menos es a Mark Ronson, sustituido por un Greg Kurstin ( The Bird And The Bee) incapaz de hacer sonar ágil a una colección de canciones irregular, ñoña y poco rebelde. ¿Es la Lily Allen de 2009, pintada como una puerta, una artista irreverente?

Con todo, y a pesar de medianías insoportables como la tríada final de temas, hay tantos que apuntar en su juego de combustión espontánea y amaneramientos a lo Feist que incluso funcionan (el vídeo de “The Fear”) . Teniendo en cuenta que el bajón se acusa bastante, se oculta algo en “It’s Not Me, It’s You” que, dibujando la depre de sus tres últimos años, lo hace funcionar como el contrapunto perfecto a aquel arrebato de empatía que nos explotó en las narices. Donde antes acusaba, hoy perdona. Las dos caras de la misma moneda. Pobre Lily.

Cristian Rodríguez

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