Islands Islands

Álbumes

The Mary Onettes The Mary OnettesIslands

6.6 / 10

The Mary Onettes  Islands LABRADORUna de las locuras de Banksy, ese artista callejero que cada vez es más artista y menos callejero, consistía en comprar cuadros de estilo clásico, tunearlos con su habitual surrealismo postmoderno y, cuando el guarda de seguridad no está mirando, plantarlos en la pared de museos de todo el mundo… a ver cuánto duran. En ocasiones, la gamberrada es desvelada en escasos minutos; pero, a veces, la boutade pasa desapercibida durante días y días. Algo así ocurre con The Mary Onettes. Haced la prueba: poned “Islands” en vuestra oficina y decid “vamos a escuchar el nuevo disco de The Cure”. ¿Cuántas canciones pasarán antes de que alguien advierta el tongo? Eso depende de los conocimientos musicales de la gente de tu oficina, que ya sabemos que no es lo mismo currar en un estudio de diseño que en una panadería (con mucho respeto hacia las panaderías). Lo que está claro es que, igual que ocurrió hace unas temporadas con Shout Out Louds (tan suecos como los que nos ocupan), la sombra del cardado de Robert Smith es muy pero que muy alargada en las canciones de The Mary Onettes. Esta afirmación hace necesario que esta crítica se divida, a partir de este momento, en dos líneas de lectura, un poco siguiendo el rollo de los Elige Tu Propia Aventura. A saber: si eres fan de The Cure, lee el siguiente párrafo; si Robert Smith ni fu ni fa, pasa directamente el tercer parágrafo…Para aquellos que aún tienen pósters de The Cure en las paredes…Ya sabemos que es difícil ser fan de esta banda a día de hoy: sus últimos trabajos han pasado de ser tachados de “irregulares” (con esperanzas de mejoría) a directamente “infumables” (sin esperanza a la vista). Precisamente por eso, se agradece que un grupo mimetice de forma tan sublime la melancolía y la tristeza inherente a discos como “ Kiss Me Kiss Me Kiss Me” (Universal, 1987), obviando los páramos más sombríos y centrándose en la alegre celebración pop que la banda de Robert Smith destiló hasta la perfección en “ Wild Mood Swings” (Elektra, 1996). Temas como “ Dare” (esgrimiendo uno de los estribillos más emo-infecciosos de la temporada) o “ Puzzles” (con esas guitarras en el centro de la composición explorando atmósferas taciturnas de sábado de resaca) te servirán de linimento para curar las heridas que el fanatismo recalcitrante te está dejando en esta época de vacas flacas. E incluso descubrirás que hay canciones que no suenan a The Cure, como “ God Knows I Had Plans”, pero que proponen nuevas vías de revival ochentero: como si a-ha produjeran a The Smiths aunando fuerzas para la creación del jitazo definitivo. En conclusión: este disco te gustará, pero no te matará.Para aquellos a los que The Cure les suena a hombres con laca, cardados, pintalabios y camisas anchas…A ti te da igual que The Cure ya no molen, porque nunca te molaron. Precisamente por eso, “Islands” te sonará a dos conceptos muy en boga últimamente: Suecia y los 80. Y es que el último álbum de The Mary Onettes está claro que suena a los chicos de Robert Smith, pero también a otras bandas con las que comparten país y sello (Labrador): Sambassadeur, The Legends… Eso sí, en el caso que nos ocupa, se lleva un paso más allá esa eterna búsqueda del Santo Grial que contenga un vino exprimido de las mejores uvas de la década maravillosa (hasta que los 90 se pongan de moda… que nos falta un pelo púbico para ello, señores). En los casos de medianía, como “ Cry For Love” (preñada de oooooh-aaaaah’s que la elevan la categoría “regulero” a un “más que aceptable”), no arrebatan pero tampoco molestan. Aunque, claro, hay otros momentos, como ese hit imparable que es “ Symmetry” (donde el pop se endurece por la vía de las guitarras y, a la vez, se reblandece a través de los violines epifánicos), en los que es imposible no rendirse a la pericia de The Mary Onettes para facturar singles incontestables. En conclusión: este disco te gustará, pero no te matará.¿Cómo puede ser que hayamos pasado por todo el meollo de “Elige Tu Propia Aventura” para acabar llegando, en ambas ocasiones, a la misma conclusión? ¿Ha valido la pena? Bueno, al menos ha sido divertido… La cuestión es que “Islands” demuestra que The Mary Onettes son unos creadores de hits natos a los que les falta recorrer cierta parte del camino hasta conseguir abordar con la misma solvencia el formato LP. Será por eso que el mismo Philip Ekström, cantante y líder de la banda, ha afirmado que el título del álbum se refiere a que “ cada canción es como un disco en sí misma”: un archipiélago que, como las Canarias o las Baleares, tiene sus ínsulas más visitadas y sus peñascos con cuatro rocas y dos hierbajos. Un trabajo irregular que apasiona por momentos, pasa desapercibido en algunas canciones y, al final, te deja la sensación de que no va a cambiar el mundo, muy bien; pero vale la pena darle más escuchas (aunque sea saltando alguna composición que otra). Al fin y al cabo, “Islands” es un disco recomendable… seas fan de The Cure o no. Raül De Tena

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